Los desafíos de Trump ante la guerra en Irán y la merma en su popularidad
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, la popularidad del presidente Donald Trump ha ido en descenso, un fenómeno que, aunque no es inusual entre los presidentes en su segundo mandato, se ha visto intensificado por la insatisfacción generalizada del público estadounidense ante los altos precios y el elevado costo de vida. En este contexto, el auge de los demócratas en diversas elecciones durante el último año se ve reflejado en estadísticas: los candidatos del Partido Demócrata obtuvieron un promedio de un 13% más de votos en distritos específicos durante las elecciones especiales de 2025 en comparación con los resultados de las elecciones presidenciales de 2024.
La guerra con Irán ha añadido un peso considerable a estos problemas económicos. Según una encuesta de Ipsos, el respaldo a la gestión económica de Trump cayó del 43% al 29% tras un mes de conflicto, evidenciado en un gráfico que muestra el precio de la gasolina, que ahora ronda los 4 dólares por galón. Esta situación contrasta notablemente con los niveles de aprobación que disfrutó Joe Biden durante su mandato, en un periodo marcado por la inflación post-pandemia.
A comienzos de su segundo mandato, Trump contaba con un 52% de aprobación, un apoyo que le permitió emprender una ambiciosa agenda política en materias como inmigración y aranceles. Sin embargo, a finales de febrero de 2026, su apoyo se había reducido al 42%, y esta semana ha descendido al 40%. Este panorama se torna crítico con las elecciones legislativas de medio término a la vista, ya que la prolongación del conflicto y su impacto en la economía global presentan un riesgo inminente para su administración.
Durante la reciente Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en Texas, se destacó un sentimiento de urgencia ante la inminente contienda electoral. Michael Whatley, candidato al Senado por Carolina del Norte, advirtió sobre el peligro representado por los demócratas en el poder, sugiriendo que su victoria podría dar lugar a juicios políticos y una agenda descarrilada.
A pesar del aumento en los precios y un crecimiento de la oposición popular a la intervención militar, el índice de aprobación de Trump no ha bajado drásticamente. Esto se debe, en gran parte, al apoyo persistente de su base política, que ha ignorado sus promesas de finalizar la participación estadounidense en conflictos externos. En la CPAC, se escucharon voces como la de Paul Heere, que expresó que es preferible afrontar un costo elevado ahora que arriesgar un precio aún mayor en el futuro.
Un reciente sondeo de Quinnipiac indicó que el 86% de los republicanos apoya la intervención militar estadounidense en Irán y un 80% aprueba el manejo de Trump. Sin embargo, cuando consideramos a todos los votantes registrados, estos números caen al 39% y al 34%, respectivamente. Esta tendencia sugiere que, aunque los votantes republicanos respaldan sus acciones, hay un creciente desapego entre los votantes independientes, un segmento crucial que contribuyó a su victoria en 2024.
Este cambio en la opinión de los independientes indica que, a menos que la situación política presente sufra una transformación, la antipatía hacia Trump podría resultar en una potencial derrota para su partido en las próximas elecciones.