Bruselas, 11 de marzo de 2026 - En medio de una controversia creciente, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, reafirmó el "compromiso inquebrantable" de la Unión Europea (UE) con el Derecho internacional y el sistema multilateral. Esto se produjo dos días después de que sus declaraciones sobre la incapacidad del continente europeo para actuar como "guardían del viejo orden mundial" provocaran un amplio debate, especialmente en España.
En un discurso pronunciado durante la conferencia anual de embajadores, Von der Leyen propuso un enfoque más realista de la política internacional. Mientras que sus defensores consideran que ofreció una crítica necesaria al estancamiento del orden internacional, sus detractores, incluyendo al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, advirtieron sobre los peligros de minimizar la importancia del Derecho internacional y permitir que se ignoren las violaciones.
“El dilema no es un viejo orden frente a un nuevo orden, sino un orden internacional frente a un desorden internacional. El mundo está cambiando, pero los valores y principios de la UE no deben cambiar”, afirmó Sánchez en una entrevista, enfatizando la necesidad de mantener una postura firme en defensa de los principios universales.
En respuesta a las críticas, Von der Leyen se dirigió nuevamente al Parlamento Europeo en Estrasburgo, donde intentó mitigar las tensiones. Afirmó que la narrativa de observar la realidad no debe restar valor a la involucración activa de Europa en la defensa de la paz y los derechos humanos. "Ver el mundo como es no disminuye en absoluto nuestra determinación de luchar por el mundo que queremos", declaró, añadiendo que el compromiso de la UE con la paz y la legalidad internacional es tan vital hoy como cuando se fundó.
A pesar de su insistencia en la necesidad de una evaluación realista del contexto internacional, Von der Leyen se mantuvo firme en que la misión fundamental de la UE no ha cambiado. Reiteró el apoyo a la ONU y a su Carta, indicando que la gobernanza mundial basada en normas es esencial en un entorno cada vez más conflictivo. No obstante, advirtió que el sistema de la ONU necesita reformas significativas para enfrentar los retos del presente.
Su discurso original había atraído atención principalmente por su afirmación de que Europa no podía continuar siendo la "guardiana" de un "viejo orden" que ya no existe. Esta postura generó escepticismo, especialmente dentro de un contexto marcado por la guerra en Oriente Medio, que ha intensificado las divisiones entre los países europeos. En este marco, algunos líderes han cuestionado la capacidad de Von der Leyen para actuar de manera eficaz y acorde a su mandato.
“Siempre defenderemos y mantendremos el sistema basado en normas que hemos ayudado a construir junto a nuestros aliados, pero ya no podemos confiar en él como la única manera de proteger nuestros intereses”, enfatizó Von der Leyen. Esta afirmación suscita debates sobre la efectividad del modelo presentado por la UE en cuanto a relaciones exteriores y su dependencia de la unanimidad para la toma de decisiones, la cual es notoriamente susceptible a los vetos de ciertos países.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, seguido de la controversia, también compartió sus preocupaciones sobre la situación actual. En un discurso a embajadores, sugirió que un mundo multipolar exige soluciones multilaterales y reafirmó la importancia de defender el orden internacional. “No debemos permitir violaciones al Derecho internacional, ya sea en Ucrania, o en el contexto del Medio Oriente, como lo son los recientes conflictos”, concluyó Costa.
En conclusión, la situación plantea interrogantes sobre el futuro de la política exterior de la UE. La necesidad de una visión más unificada y coherente en materia de relaciones internacionales es urgente, especialmente en tiempos de crisis. Las declaraciones de Von der Leyen y la respuesta del Gobierno español podrían ser un punto de inflexión para una nueva etapa que promueva un mayor diálogo y colaboración en el contexto europeo.