En Beirut, muchas personas han tenido que dejar sus casas debido a la guerra. Estas personas están viviendo en el paseo marítimo, donde han creado pequeñas tiendas con telas y plásticos. Esperan que la guerra termine para poder regresar a sus hogares, pero no saben cuándo será esto.
Las familias que viven en el muelle están pasando por momentos difíciles. Muchas no tienen suficiente comida ni agua. También, el lugar es inseguro y pueden haber enfermedades. Mahdi, un desplazado, cuenta que fue muy rápido cuando abandonaron su casa. La gente estaba asustada y no pudo llevarse sus cosas.
El estado no ayuda mucho a estas personas. Muchas necesitan refugio, alimentos y servicios básicos. Sin embargo, sus familias o comunidades están tratando de ayudar. Algunas personas están creando iniciativas para dar apoyo a los desplazados, ya que el gobierno no lo hace suficiente.
La vida en el muelle es dura. La gente está acostumbrándose a vivir así, aunque desearían regresar pronto. Diariamente, buscan maneras de sobrevivir. Los niños juegan en la playa, haciendo lo mejor que pueden en esta situación. Las familias solo piensan en el mañana y cómo encontrar comida o trabajo.
En la noche, algunos se sientan en la piedra junto al mar. Miran el horizonte, con la esperanza de que un día todo cambie y puedan regresar a sus hogares. Mientras tanto, siguen viviendo en este lugar temporal, esperando que termine la guerra y que su vida mejore.