Uzbekistán, un país de Asia Central, está logrando importantes cambios para mejorar los derechos de las mujeres. En los últimos años, el acceso de las mujeres a la educación y a los negocios ha aumentado considerablemente. En 2026, las mujeres representaron el 54% de los estudiantes universitarios y el 61% de quienes investigan en universidades. Además, más de 380,000 mujeres obtuvieron préstamos para nuevos negocios.
El país ha progresado en el Índice de Igualdad de Género, subiendo del puesto 103 al 52 en los últimos años. Esto se debe a reformas en la legislación que promueven la igualdad. Por ejemplo, las mujeres ahora ocupan el 38% de los asientos en la Cámara Legislativa y tienen más oportunidades en el Senado y en gobiernos locales.
La educación digital también es un área donde Uzbekistán se destaca. En el ámbito de la inteligencia artificial, el 58.9% de las matrículas son mujeres. Esto indica que más mujeres están participando en campos tecnológicos y de innovación.
El emprendimiento femenino ha crecido rápidamente. En 2025, más de 380,000 mujeres recibieron préstamos por un total de 1,520 millones de euros para iniciar sus negocios. Este impulso ha creado oportunidades para muchas mujeres, ayudándolas a ser independientes y acceder a trabajos. Por ejemplo, Nargiza Bekmuratova, una empresaria, ahora exporta sus productos a varios países.
Sin embargo, a pesar de estos avances, todavía hay desafíos importantes. La violencia de género sigue siendo un gran problema. En el primer semestre de 2025, se registraron más de 48,000 casos de acoso y violencia contra mujeres. A pesar de las leyes que protegen a las mujeres, la implementación es un reto. Recientemente, se ha establecido un nuevo refugio para víctimas de violencia de género en la región de Ferganá, donde las mujeres pueden recibir ayuda.
El Gobierno está tomando medidas para cambiar las percepciones sobre las mujeres en el trabajo. Por ejemplo, se han eliminado restricciones que impedían a las mujeres trabajar como conductoras de buses y camiones. Esto ha permitido a muchas mujeres acceder a trabajos en sectores donde antes no podían estar.
Todo esto muestra que Uzbekistán está en un camino hacia la igualdad de género, pero se necesita un esfuerzo colectivo. Las leyes son importantes, pero también es necesario que los hombres sean aliados activos en la lucha por la igualdad, tanto en casa como en el trabajo. Las campañas de sensibilización son fundamentales para cambiar las normas sociales perjudiciales que todavía persisten.