Lowell “Sly” Dunbar, reconocido como uno de los mejores bateristas de reggae de todos los tiempos, falleció el 26 de enero de 2026 a la edad de 73 años en su hogar. Su muerte, aunque inesperada, se produjo tras un periodo de enfermedad, dejando un profundo vacío en la escena musical de Jamaica y el mundo. Dunbar, junto con su compañero Robbie Shakespeare, conocido como “Sly y Robbie”, formó parte de la evolución del reggae, un legado que no solo transformó la música de su país sino que también resonó en la música global.
La noticia de su fallecimiento conmovió a muchos, incluyendo a Thelma, su pareja de toda la vida, quien recordó con tristeza su último día juntos: “Ayer tuvo un día muy bueno, comió bien y recibió visitas. No sabía que estaba tan enfermo”, confesó. Las palabras del primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, reflejan la magnitud de su pérdida: “Jamaica y el mundo han perdido a un titán de la música. Sly fue un arquitecto del sonido, cuyas contribuciones a la música han definido una era, especialmente en el reggae y el dancehall”.
Dunbar y Shakespeare fueron pioneros en incorporar elementos electrónicos a los ritmos tradicionales del reggae. Juntos, produjeron exitosas grabaciones y trabajaron con artistas destacados como Grace Jones y The Rolling Stones. La ministra de Cultura, Olivia “Babsy” Grange, también expresó su pesar, adjetivando a Dunbar como “uno de los mejores bateristas de la historia” y recordando su notable influencia en la música jamaicana.
La carrera de Sly Dunbar comenzó a los 15 años en la banda The Yardbrooms y rápidamente se consolidó. A los 18, realizó su primera grabación con el éxito “Double Barrel” junto a Dave y Ansel Collins. A lo largo de su carrera, trabajó con diversas bandas y estudios, como Channel One, donde se unió a Robbie Shakespeare. Juntos, formarían parte de la banda de Peter Tosh y más tarde fundarían su propio sello discográfico, Taxi Records, en 1980, donde produjeron múltiples éxitos para artistas como Gregory Isaacs y Black Uhuru.
A lo largo de su trayectoria, se destacó por su habilidad innovadora; fusionó distintos estilos, creando un sonido que trascendió el reggae. Su trabajo con la banda Black Uhuru, por ejemplo, revolucionó la percepción del reggae en el ámbito internacional, alcanzando un éxito aún mayor tras la muerte de Bob Marley. Sly y Robbie continuaron explorando nuevas direcciones musicales, produciendo ritmos en géneros tan variados como el punk y el rock.
Durante su carrera, Sly Dunbar recibió múltiples honores y reconocimientos, incluyendo la Orden de Distinción de Jamaica y la Medalla de Oro Musgrave. Su legado se consagra no solo en premios, sino también en la influencia duradera que ha dejado en generaciones futuras de músicos, quienes lo consideran un modelo a seguir. Su estilo de percusión, medido y característico, se convirtió en una firma inconfundible en el mundo de la música.
A lo largo de los años, Sly y Robbie trabajaron con una impresionante variedad de artistas, incluyendo a Bob Dylan, No Doubt, y muchos otros, dejando una impronta que sigue resonando hoy. Con más de 200,000 grabaciones en su haber, su inventiva musical resulta difícil de cuantificar. La comunidad musical en su conjunto ha sentido su pérdida, incluyendo tributos en redes sociales donde otros músicos han recordado su genialidad y su contribución a la rica cultura musical de Jamaica.
Al final de su vida, Sly Dunbar continuaba siendo una figura influyente en la música, siempre dispuesto a apoyar a las nuevas generaciones. Su sofisticación armónica y su conexión emocional con su instrumento son algo que futuras generaciones continuarán emulando. En sus palabras, “mi estilo se ha desarrollado a partir de las influencias que he tenido, pero siempre busco crear algo único”. Con su partida, el reggae y el dancehall pierden a uno de sus grandes innovadores y un verdadero artista. Su ritmo, sin duda, seguirá latiendo en los corazones de todos los amantes de la música que lo escucharon y admiraron.
Al recordar a Sly Dunbar, queda claro que su influencia se extenderá más allá de su vida y su legado perdurará. Descansa en paz, Sly. Tu música vivirá eternamente en nuestras almas.