Un año después de la quiebra de Northvolt, la prominente empresa sueca de baterías de ion de litio, el panorama de la tecnología verde en Escandinavia todavía muestra signos de potencial. Suecia se destaca como un bastión de energía renovable, generando el 100% de su electricidad a partir de fuentes sostenibles. Sin embargo, la caída de Northvolt plantea interrogantes sobre la capacidad del continente europeo para sustentar y desarrollar empresas de tecnología verde de gran envergadura.
Northvolt había sido promovido como la respuesta europea a las empresas de tecnología de baterías, con el respaldo de personalidades influyentes como Elon Musk, inspirando optimismo y atrayendo inversiones superiores a los 13.000 millones de dólares en un lapso de siete años. Durante su auge, la compañía llegó a incorporar 150 empleados semanales, lo que señalaba un crecimiento significativo y la proyección de ser un actor clave en el sector.
A pesar de estas expectativas, la compañía se declaró en quiebra en marzo de 2025, cuando difícilmente había alcanzado el 0.5% de la producción esperada para 2024. Los problemas comenzaron a vislumbrarse en 2022, cuando se informaron retrasos en la producción, seguidos de una invasiva pérdida de información financiera que reveló su incapacidad para captar los fondos necesarios para continuar sus operaciones en 2024, culminando en despidos masivos y la pérdida de contratos importantes.
La situación de Northvolt evidencia que, aunque Europa busca liderar en el sector de tecnología verde, los desafíos son monumentalmente complejos. "Para mí, sigue siendo clave que Europa cuente con una industria de baterías propia, pero esto representa una maratoniana carrera que requiere compromiso a largo plazo", adujo Tom Johnstone, presidente interino del consejo de administración de Northvolt.
Además, la inestabilidad geopolítica y la fluctuante demanda del mercado también están en el epicentro de estos desafíos. A medida que el clima político mundial se torna incierto, la inversión en tecnologías verdes a nivel global no ha menguado. La inversión alcanzó cifras de 2.3 billones de dólares en 2025, con países como China, India y Japón liderando estas iniciativas, haciendo que Europa no pierda la fe en su capacidad para avanzar en la transición energética.
Sin embargo, la pregunta que persiste es si la caída de Northvolt es un fenómeno aislado o un síntoma de un problema más profundo en el sector de innovación y tecnología verde en Europa. Contrariamente a las expectativas, Jan Larsson, director de Business Sweden, sostiene que lo ocurrido no debe ser interpretado como una derrota total. "Seguimos convencidos de que, aunque Northvolt fue un golpe duro para Skellefteå, tenemos un ecosistema de baterías muy dinámico," argumentó. Esta perspectiva se refleja también en la experiencia adquirida por startups suecas como Altris, que aunque eran competidoras, aprendieron de los errores de Northvolt.
Christer Bergqvist, director de Altris, explica que lo que han comprendido de la experiencia de Northvolt es la importancia de escalar el proceso de producción de manera sostenible. "En el contexto actual, una colaboración efectiva y estratégica se vuelve esencial para el éxito a largo plazo", añadió. De este modo, la elección de formar alianzas y no avanzar de manera aislada ha surgido como una tendencia necesaria para sobrevivir en un entorno tan competitivo.
Por otro lado, Eunice Silva, gestora de CorPower Ocean, también destacó lecciones cruciales acerca de la importancia de un enfoque gradual en el crecimiento y la inversión, en vez de buscar un impulso inmediato como lo hizo Northvolt. En su propio emprendimiento, CorPower ha recibido apoyo financiero del Fondo de Innovación de la UE para un proyecto de energía undimotriz en Portugal, lo que demuestra que el respaldo a la innovación sigue siendo prioritario.
En consecuencia, mientras que Northvolt se encuentra en la historia como una advertencia, el futuro de la industria de tecnología verde en Suecia y Europa aún no está determinado. En este contexto, la capacidad de adaptarse y aprender de los desafíos del pasado será fundamental para los futuros emprendedores. La pregunta permanece sobre qué lecciones se tomarán en cuenta y cómo se redefinirá la estrategia europea en su ambición por una transición energética exitosa.