Toyota, el principal fabricante automotriz de Japón, ha anunciado una notable disminución del 43% en su beneficio trimestral, una situación atribuida principalmente a los elevados costes de materias primas y a los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump. Este retroceso financiero ha llevado a la compañía a proceder con una reestructuración significativa en su alta dirección, designando a Kenta Kon como el nuevo consejero delegado y presidente.
Kon, un veterano dentro de la empresa, asumirá su nuevo cargo en abril, sucediendo a Koji Sato, quien continuará desempeñando funciones como vicepresidente de Toyota Motor Corp. Sato, que ha estado al frente de la compañía durante los últimos tres años, describió la transición como “un cambio de marcha”, destacando que estas modificaciones en la estructura directiva son necesarias para enfrentar los retos actuales del sector.
La situación financiera que enfrenta Toyota se enmarca en un contexto más amplio, donde todos los fabricantes japoneses de automóviles están sufriendo las consecuencias del incremento en los costos de producción. La empresa ha estimado que los aranceles impuestos por el gobierno estadounidense han afectado negativamente en 1,45 billones de yenes (aproximadamente 7.800 millones de euros) su beneficio operativo en el último año.
En el periodo de octubre a diciembre, Toyota reportó un beneficio de 1,25 billones de yenes (6.800 millones de euros), lo que contrasta con los 2,19 billones de yenes del mismo trimestre del año anterior. Evaluando los nueve meses culminados en diciembre, el beneficio general de la compañía fue de 3,03 billones de yenes (16.100 millones de euros), lo que representa un descenso del 26% frente a los 4,1 billones de yenes del periodo equivalente anterior. A pesar de estas cifras, las ventas han mostrado un incremento cercano al 7%, alcanzando los 38 billones de yenes (205.300 millones de euros), impulsadas por una demanda creciente en los mercados de Japón, Norteamérica y Europa.
Durante estos nueve meses, las ventas globales de vehículos de Toyota se elevaron a 7,3 millones de unidades, un aumento respecto a los 7 millones vendidos en el periodo anterior. Sato, quien también tiene un papel significativo como presidente de JAMA, la asociación de fabricantes de automóviles en Japón, ha enfatizado que sus nuevas responsabilidades son críticas, y que dejar el liderazgo de Toyota le permitirá concentrarse en transformar el sector automotriz japonés.
Kenta Kon, nuevo presidente, es considerado una figura clave en la dirección futura de la empresa. Con un enfoque en la mejora de la rentabilidad y la innovación, se ha comprometido a hacer de Toyota una compañía más ágil, abordando la reticencia al cambio que a menudo caracteriza a la organización. La sede de Toyota, ubicada en la ciudad homónima en el centro de Japón, mantiene una previsión de beneficio de 3,57 billones de yenes (19.300 millones de euros) para el completo ejercicio fiscal, lo que supone una reducción del 25% en comparación con el año anterior.
Las acciones de Toyota experimentaron un incremento del 2% tras el anuncio de la reestructuración, lo que refleja la confianza del mercado en la capacidad de la empresa para adaptarse y superar los desafíos actuales. La compañía ha subrayado que para continuar su transformación en una entidad centrada en la movilidad, es fundamental fortalecer la colaboración dentro del sector y fomentar alianzas más allá de las fronteras tradicionales de la industria automotriz.