Desde el 2 de febrero de 2026, los turistas que deseen visitar la famosa Fontana di Trevi, en Roma, deberán abonar una tasa de dos euros. Esta nueva medida tiene como objetivo gestionar la gran afluencia turística en uno de los monumentos más emblemáticos del mundo. La institución turística de la ciudad ha introducido esta estructura de tarifas para ayudar a recaudar fondos y controlar la aglomeración de visitantes.
Los primeros días de implementación de esta tasa han mostrado reacciones positivas entre los turistas. Muchos consideran que dos euros es un precio accesible por disfrutar de una atracción tan histórica y famosa. Por ejemplo, Ilhan Musbah, un turista marroquí, expresó que, comparado con los inconvenientes que había en el acceso anteriormente, ahora es mucho más cómodo. "Puedes hacer fotos y disfrutas del lugar sin molestias", dijo.
Además de la tasa de la Fontana di Trevi, se ha comenzado a cobrar una entrada de cinco euros para varios museos de la ciudad. Sin embargo, los residentes de Roma están exentos de estos pagos. Los ingresos generados ayudarán a aumentar el número de museos que pueden ser visitados de forma gratuita por los portadores de la tarjeta de residencia.
Se estima que esta iniciativa podría generar alrededor de 6,5 millones de euros anuales solo a partir de la tasa de la Fontana di Trevi. Los responsables de la ciudad han mencionado que esta acción ayudará a manejar mejor el turismo en áreas de alta congestión y a mantener el patrimonio cultural histórico de Roma.
El nuevo sistema de tarifas comenzó tras un exitoso experimento que limitó la cantidad de visitantes que podían estar frente a la fuente al establecer filas y rutas de acceso. Alessandro Onorato, asesor de turismo de Roma, comentó que los turistas parecen aceptar bien esta pequeña cantidad, sugiriendo que, en otras ciudades como Nueva York, la entrada a un monumento de esta magnitud costaría mucho más.
Este tipo de tarifas turístico sigue un patrón que se ha visto también en otras ciudades europeas como Venecia, que implementó medidas similares para controlar el turismo excesivo y mejorar la vida de sus residentes. Sin embargo, las tasas en Italia son menores en comparación con la reciente subida de 45% en los precios de entrada al Museo del Louvre en París, donde el acceso para visitantes no europeos ha aumentado de 22 a 32 euros.
Es importante destacar que esta tasa de acceso a la Fontana di Trevi puede pagarse con anticipación en línea, lo que permite a los turistas visitar la fuente durante las horas más concurridas. A pesar de esta medida, la vista de esta hermosa obra barroca desde la plaza seguirá siendo gratuita, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de admirar la majestuosidad de la fuente.
El agua que fluye en la Fontana de Trevi, que muestra al dios Océano rodeado de cascadas, es un símbolo Roma. Aunque está prohibido bañarse hoy en día, la tradición dice que quienes lanzan una moneda a la fuente y piden un deseo, regresarán a la ciudad eterna. La implementación de la tasa tiene como fin no solo gestionar el turismo, sino también preservar este monumental patrimonio para futuras generaciones.