El 1 de mayo de 2026, se sitúa como un hito significativo en la transición hacia energías sostenibles, convocando a más de 1500 actores de más de 50 países en Santa Marta, Colombia. Este encuentro revela la voluntad colectiva de abandonar los combustibles fósiles, una necesidad apremiante en un entorno marcado por la crisis climática y la inminente tensión geopolítica que afecta a la oferta energética global.
Durante la conferencia, el presidente colombiano Gustavo Petro subrayó la urgencia de poner fin a la era del petróleo, carbón y gas, señalando que los mercados de combustibles fósiles, como apuntó Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE), "se han roto más allá de la reparación". Este diagnóstico presagia la ineludible necesidad de un cambio paradigmático en la matriz energética mundial.
Los participantes celebraron el ambiente propicio para un diálogo inclusivo y constructivo, donde la voz de gobiernos, sociedad civil y expertos científicos se entrelazó en un esfuerzo conjunto por encontrar soluciones viables. Rosa María Mateus Parra, reconocida abogada del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (CAJAR), definió el evento como un punto de inflexión, enfatizando el papel preponderante de los combustibles fósiles en la génesis de la crisis climática.
El compromiso de más de 30% de los países consumidores de energía fósil en la conferencia despertó esperanzas entre los expertos. Liliana Buitrago, ecofeminista venezolana, destacó la transición del mero diagnóstico a la formulación de propuestas tangibles y realistas que priorizan la justicia y equidad social en la nueva arquitectura económica.
Uno de los logros significativos fue la declaración conjunta entre bancos de desarrollo subnacionales, provenientes de América Latina y África, que buscan reconfigurar la economía de manera local, distanciándose de las imposiciones de instituciones financieras globales que operan desde una distante y descontextualizada visión de la realidad territorial. Buitrago expresó que es crucial que se reconozcan las economías locales en este proceso de transformación.
Además, se estableció un consejo ecuménico interreligioso que incluye representantes de diversas tradiciones religiosas, con el objetivo de abordar la moralidad del proceso y los derechos humanos de los pueblos afectados por la dependencia de combustibles fósiles. Este aspecto ha sido a menudo relegado en las conversaciones climáticas en foros como la ONU, donde predominan las agendas de gobiernos y corporaciones.
Un panel científico, liderado por destacados climatólogos, incluido Johan Rockström, fue creado para recopilar y analizar datos relevantes que guiarán a ciudades y países en su transición a fuentes energéticas renovables. No obstante, persisten preocupaciones sobre la falta de ambición y el diseño del foro, que según algunos críticos evidenció un control excesivo sobre la participación civil, limitando la capacidad de los actores comunitarios para articular sus perspectivas ante los gobiernos.
Las críticas también aluden a aspectos sistémicos que no fueron abordados, lo que incluye debates sobre cómo evitar que la transición hacia energías renovables se convierta en un nuevo ciclo de extractivismo. La atención de los analistas se dirige hacia la necesaria discusión sobre las violaciones de derechos humanos en el Sur global, los daños históricos causados y el sobreconsumo por parte de las élites.
Joseph Sikulu, un activista de Tuvalu, enfatizó la importancia de la voz del Sur Global en estas discusiones, subrayando que su inclusión debe trascender la mera recepción de recomendaciones. La falta de atención a temas como el control democrático de los sistemas energéticos y la necesidad de poner fin a los subsidios a los combustibles fósiles sin perjudicar a las poblaciones vulnerables es un área crítica que necesita ser abordada con urgencia.
El futuro de las negociaciones sobre energías renovables y el fin del uso de combustibles fósiles se perfila desafiante, especialmente ante el panorama de un capitalismo verde que a menudo carece de cambios estructurales significativos. El investigador uruguayo Daniel Chávez advirtió que el Sur Global debe ser visto como un actor proactivo, no únicamente como un receptáculo de directrices.
La próxima conferencia se celebrará en Tuvalu en 2027, copatrocinada por Irlanda, donde se espera que continúen los diálogos iniciados en Santa Marta. Este encuentro marca solo el comienzo de un proceso que deberá confrontar los complejos desafíos del mundo contemporáneo, donde la justicia climática y social son imprescindibles para construir un futuro sostenible y equitativo.
Discussion questions
- ¿Cuáles crees que son las principales barreras para la transición hacia energías sostenibles, y cómo se pueden superar en el ámbito global?
- ¿Cómo podemos asegurar que las voces de las comunidades más afectadas por la dependencia de combustibles fósiles sean escuchadas y consideradas en las futuras negociaciones sobre energías renovables?
- ¿De qué manera la inclusión de un consejo ecuménico interreligioso puede influir en el desarrollo de políticas energéticas más justas y equitativas?
- ¿Qué papel crees que deben jugar los bancos de desarrollo subnacionales en la transición energética y cómo podrían ayudar a reconfigurar la economía local?
- ¿Cómo podemos evitar que la lucha por energías renovables conduzca a un nuevo ciclo de extractivismo y a la perpetuación de violaciones de derechos humanos en el Sur Global?