En el actual panorama político europeo, las encuestas reflejan una lucha por la popularidad entre los líderes. Recientemente, un estudio ha revelado que Friedrich Merz, el canciller alemán, está enfrentando una caída significativa en su aprobación luego de un revés electoral para su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), en Baden-Württemberg. Este estado, uno de los más importantes en Alemania, eligió a Los Verdes, quienes obtuvieron el 30.2% de los votos, superando a la CDU.
Los datos son preocupantes para Merz, ya que su índice de aprobación neta ha disminuido drásticamente, cayendo 34 puntos desde junio de 2025 hasta alcanzar -48 en febrero de 2026. Según encuestas, solo el 23% de los alemanes tiene una opinión favorable de él, mientras que un 71% lo desaprueba. Este descenso en su popularidad se produce en medio de una creciente insatisfacción con el ritmo de las reformas prometidas por su gobierno.
Merz, según el Politbarometer de 'ZDF', es considerado por el 54% de los alemanes como un mal canciller al que solo el 43% ve con buenos ojos. Además, su popularidad ha quedado por detrás de otros políticos, como el ministro de Defensa que tiene un índice de +2.1, mientras que Merz se encuentra en -0.5.
La desaprobación que enfrenta Merz no es un fenómeno aislado, ya que otros líderes en Europa también están lidiando con bajos índices de popularidad. Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno español, tiene un 32% de opiniones favorables, mientras que la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, cuenta con un 35%. Estas cifras, aunque más altas que las de Merz, tampoco muestran un fuerte respaldo mayoritario.
Los analistas políticos, como Marc Debus de la Universidad de Mannheim, sugieren que la disminución de la popularidad de Merz se relaciona con la decepción respecto a las reformas económicas y sociales que fueron prometidas durante la campaña electoral. Los líderes políticos deben enfrentar un contexto complicado, donde las crisis internacionales, como la invasión rusa de Ucrania, han complicado la ejecución de sus promesas, generando descontento entre los votantes.
El estudio también muestra que entre los líderes europeos, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, se encuentra en una posición particularmente difícil: solo el 19% de los franceses opina favorablemente sobre él. La constante baja aprobación ha caracterizado su mandato, y su situación no es única, ya que también ocurrió con otros líderes franceses en el pasado.
Asimismo, el primer ministro británico, Keir Starmer, enfrenta un resultado similar, con solo un 21% de aprobación. En contraste, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, sobresale como la más popular de los mencionados, alcanzando un 43% de opiniones favorables.
A pesar de que algunos líderes han mantenido su apoyo relativamente estable, la mayoría no ha logrado alcanzar el respaldo mayoritario. Debus concluye que las diversas crisis internacionales y la economía global han dejado a los gobiernos europeos luchando para satisfacer las expectativas de los ciudadanos, lo que fomenta un ambiente de insatisfacción general.