En 2025, España cerró el año con un total de 321.164 nacimientos, lo que representa un incremento del 1% en comparación con el año anterior. Sin embargo, las defunciones alcanzaron la cifra de 446.982, lo que resulta en un saldo negativo de 125.818 personas. Esta es la décima vez consecutiva que el balance es desfavorable, aunque el aumento en los nacimientos es notable, ya que es la primera vez desde 2015 que se reporta un crecimiento en esta cifra.
El repunte en los nacimientos interrumpe una tendencia de descenso que ha impactado el crecimiento natural de la población en la última década. A pesar de esta ligera mejoría, el Instituto Nacional de Estadística (INE) alerta que estos datos son provisionales y podrían cambiar en los meses siguientes, por lo que es importante evitar conclusiones apresuradas.
Un aspecto interesante de la estadística es el aumento de la edad de maternidad. En 2015, el 7,8% de los nacimientos se registró en mujeres de 40 años o más; en cambio, en 2025, este porcentaje se incrementó al 10,4%. A su vez, la proporción de madres jóvenes (entre 25 y 39 años) disminuyó, pasando del 83% al 80% de los partos.
Por otro lado, la mortalidad ha aumentado en población anciana. La tasa de defunciones ha crecido un 2,5% en general, pero este aumento es más significativo entre los mayores de 80 años. Los fallecimientos en el grupo de 80 a 84 años subieron un 6%, mientras que la franja de mayores de 90 años tuvo un incremento del 3,7%. En contraste, las muertes entre menores de cuatro años disminuyeron un 8,2%.
En términos de demografía regional, la mayoría de las comunidades autónomas experimentaron un descenso en su población natural. Solo cuatro regiones lograron registrar más nacimientos que defunciones: Comunidad de Madrid (+2.134 personas), Región de Murcia (+509), Melilla (+215) y Ceuta (+32). Galicia se destacó por tener el déficit más alto, con cerca de 20.000 personas.
El aumento de la natalidad en Madrid fue del 3,3%, y en el País Vasco del 3%. Por otro lado, las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta, aunque reportaron un balance positivo, vieron caer sus nacimientos en un 10,1% y 6,6% respectivamente.
En resumen, aunque el leve incremento en los nacimientos es una buena noticia, la situación general sigue siendo preocupante debido al alto número de defunciones, especialmente entre los ancianos. A medida que la población española envejece, es fundamental seguir de cerca estos datos para implementar políticas que puedan favorecer el crecimiento poblacional sostenible en el futuro.