Portugal ha decidido no enviar soldados al estrecho de Ormuz. Esto sucede a pesar de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió ayuda a sus aliados. El ministro de Relaciones Exteriores de Portugal, Paulo Rangel, dijo que su país no quiere participar en el conflicto. Él aseguró que Portugal se enfoca en diplomacia, es decir, en buscar soluciones pacíficas.
Rangel explicó que ha hablado con varios líderes del Golfo Pérsico para disminuir las tensiones. Sus palabras fueron durante una reunión de ministros de la Unión Europea en Bruselas. "Nuestra posición es clara. No queremos involucrarnos en la guerra", declaró Rangel.
El ministro también mencionó que todos los países de la UE están de acuerdo en no ser parte de la guerra en Oriente Medio. La mayoría quiere colaborar en la búsqueda de soluciones pacíficas, pero no enviarán tropas. Según él, "es muy importante proteger la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz".
Kaja Kallas, una funcionaria de la UE, también participó en la reunión. Ella confirmó que no hay intención de aumentar la misión naval en el área. Esta misión tiene como objetivo proteger la navegación en el mar Rojo. Sin embargo, Kallas añadió que “nadie quiere entrar en esta guerra”.
A pesar de las advertencias de Trump sobre posibles consecuencias, los países europeos están firmes en su decisión de no enviar tropas. Los líderes europeos buscan formas de ayudar sin involucrarse militarmente en el conflicto. La situación en el estrecho de Ormuz sigue siendo muy delicada, y la diplomacia es esencial en estos momentos.