En febrero de 2026, Óscar Olivares, un artista venezolano, completó en la colonia Zacamil, San Salvador, un mural de tapas plásticas que rompe récords. Esta impresionante obra, que supera los 13 metros de altura, fue construida con más de 100,000 piezas recicladas aportadas por la comunidad local. El mural, ubicado en el edificio 88 de Zacamil, se presenta como una versión de la famosa Gioconda de Leonardo da Vinci, pero reinterpretada con un enfoque salvadoreño. La figura central del mural es una mujer de piel morena y cabello rizado, vestida con los colores de la bandera salvadoreña, a la que Olivares se refiere como la 'Gioconda salvadoreña'. Sin embargo, el artista aclara que no representa a una persona específica; su intención es representar a cualquier ciudadano, simbolizando así el renacer de El Salvador y de América Latina.
La creación del mural fue un esfuerzo conjunto que involucró a recicladores y voluntarios de la Asociación Nacional de Recolectores y Recicladores de El Salvador (ASONARES). La participación de la comunidad fue fundamental desde las primeras etapas del proyecto, haciendo del mural no solo una obra de arte, sino también un símbolo de unidad y colaboración. Lo notable de la obra es que las tapas se usaron en su color original, lo que añade un elemento creativo a la selección y clasificación del material.
Esta no es la primera intervención de Olivares; ha realizado murales en varios países, creando obras de arte urbano con plásticos reutilizados. Su primer proyecto emblemático fue el 'Oko-Mural' en El Hatillo, Caracas, en 2020. Desde entonces, ha trabajado en al menos seis países, incluyendo México, Italia y Arabia Saudita. Su trabajo ha sido expuesto en ferias y eventos dedicados al arte, como ArtExpo New York, y ha recibido premios importantes en los últimos años, incluyendo el Premio Iberoamericano de Emprendimiento Online y el Premio Mara de Oro.
En Zacamil, el artista ve más allá de un mural terminado; considera que la zona tiene el potencial para convertirse en un museo al aire libre. La obra es una parte importante de esta transformación y refleja la visión de Olivares sobre cómo el arte puede influir positivamente en la comunidad. La participación activa de los vecinos durante todo el proceso de creación es un aspecto que resalta su metodología de trabajo. Para él, la inclusión de la comunidad no es solo un detalle, sino una parte esencial de su práctica artística.
A medida que las obras de Olivares continúan expandiéndose a nuevas localidades, se espera que el mural en El Salvador inspire a otras comunidades a involucrarse en proyectos artísticos y de reciclaje. El arte tiene el poder de unir a las personas y generar conciencia sobre la importancia del reciclaje y la sostenibilidad. La creación de este mural de tapas plásticas es un ejemplo claro de cómo se puede lograr un impacto positivo a través del trabajo en equipo y la creatividad.