En un reciente informe presentado por senadores franceses, se ha revelado que una gran cantidad de millonarios en Francia, específicamente 13,335 hogares con un valor de al menos 1,3 millones de euros en propiedades inmobiliarias, no pagaron el impuesto sobre la renta en 2024. Esta información es especialmente sorprendente en un momento en que el Gobierno ha aprobado un presupuesto de austeridad sin tocar las rentas altas.
El informe fue elaborado por el Ministerio de Economía y Hacienda y respalda las afirmaciones del ex Ministro de Hacienda, Eric Lombard, quien había advertido sobre la existencia de una injusticia fiscal en el país. Lombard mencionó que muchos franceses ricos no pagaban impuestos porque reportaban un ingreso fiscal de referencia de cero. Esta declaración generó críticas, incluso dentro de su propio partido.
Claude Raynal, uno de los senadores que presentó el informe, confirma que la afirmación de Lombard es correcta, señalando que los hogares más adinerados son aquellos que cuentan con propiedades pero no con ingresos altos. Esto significa que, aunque su patrimonio aumenta gracias a la revalorización de sus bienes, no tributan adecuadamente porque esos incrementos no se traducen en ingresos.
En algunos casos, también hay contribuyentes que poseen una gran riqueza en Francia pero viven en el extranjero. Estos individuos son gravados principalmente en su país de residencia, lo que significa que muchos de sus ingresos pueden estar exentos de impuestos en Francia debido a convenios fiscales internacionales.
Además, existen varios mecanismos que permiten a los ciudadanos evitar pagar impuestos. Por ejemplo, las ganancias de capital obtenidas por la venta de una vivienda habitual o las ganancias en ciertos planes de ahorro no se consideran ingresos fiscales hasta que son retirados en condiciones específicas. Esto, unido a deducciones y bonificaciones fiscales por inversiones, puede resultar en una tributación nula para muchos millonarios.
Ante esta situación, el Ministerio de Hacienda ha estado buscando formas de mejorar la fiscalidad de los hogares ricos. Algunas propuestas incluyen introducir un impuesto mínimo efectivo sobre los patrimonios más elevados, gravar ingresos que actualmente están exentos y limitar las lagunas fiscales. Sin embargo, todas estas medidas enfrentan resistencias políticas y temores sobre la competitividad del país.
A pesar de los esfuerzos, la implementación de reformas significativas ha sido difícil. Actualmente, la pregunta no es solo cómo mejorar el sistema fiscal, sino si las dinámicas políticas permitirán que se realicen cambios. Mientras el costo político de una reforma parezca superar sus beneficios, es probable que la situación permanezca igual.