Recientemente, en Budapest, se llevó a cabo una manifestación organizada por el Movimiento de Resistencia Nacional de Hungría. Esta protesta tuvo lugar frente a la Embajada de Ucrania y fue convocada debido a las tensiones entre Hungría y Ucrania. El evento fue dirigido por el ministro de Asuntos Exteriores, Péter Szijjártó, quien habló sobre la situación actual y la posición de Hungría frente a Ucrania.
Durante el discurso, Szijjártó expresó que los húngaros no quieren ser amenazados ni chantajeados. Afirmó que desde hace tiempo, su gobierno ha enfrentado intentos de involucrarse en el conflicto entre Ucrania y Rusia. Dijo: "Intentan arrastrarnos a una guerra que no nos concierne". Enfatizó que hay muchas presiones sobre su país y que cada día enfrentan provocaciones.
El ministro también mencionó que hay una decisión de enviar dinero de Europa a Ucrania. Esta decisión, según él, no es beneficiosa para Hungría ni para su pueblo. Szijjártó explicó que el gobierno de Hungría ha sufrido un bloqueo que afecta el acceso a recursos energéticos, lo que representa un problema para su economía.
Máté Kocsis, un líder del grupo Fidesz en el parlamento húngaro, también participó en la manifestación. Kocsis habló sobre las relaciones entre Hungría y Ucrania. Mencionó que nunca antes un presidente ucraniano había amenazado a un primer ministro húngaro, y exigió que Ucrania no interfiera en los asuntos internos de Hungría, especialmente en las elecciones.
Este evento se da en un contexto donde las relaciones entre ambos países han sido tensas. Las autoridades húngaras creen que Ucrania debería cambiar su actitud hacia ellos y que la oposición en Hungría está trabajando con los ucranianos en su contra.
La manifestación del Movimiento de Resistencia Nacional es un claro ejemplo del descontento que existe en Hungría respecto a la política de la Unión Europea y al comportamiento de Ucrania. Los participantes pidieron un cambio en la forma en que se manejan las relaciones entre estos países. La mayoría de los manifestantes mostraron su apoyo al gobierno de Orbán y se manifestaron en contra de cualquier tipo de presión extranjera.