En Europa, más de 39.000 personas han sido víctimas de trata de seres humanos en los últimos veinte años. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), este número podría ser aún mayor. Muchas personas no denuncian su situación o es difícil detectar estos delitos.
La trata de personas es un problema serio que afecta a muchos países. La situación se ha vuelto más complicada por la guerra en Ucrania, que ha llevado a muchas personas a desplazarse y a estar más vulnerables a la explotación. Entre las víctimas, un 85% eran adultos, y el 15% eran menores de edad. La mayoría de los adultos tienen entre 30 y 38 años.
A nivel global, hay más de 125.000 adultos y 30.000 menores víctimas de trata. En Europa, muchos de los casos de trata han sido registrados entre personas de Ucrania, Moldavia y Bielorrusia. Más de 19.000 víctimas eran de Ucrania sola, mientras que 10.464 eran de Moldavia y 4.286 de Bielorrusia. Esto muestra que las guerras y los conflictos hacen que las personas sean más susceptibles a la trata.
Los expertos advierten que la guerra puede facilitar estos crímenes. En un artículo, Julia Sachenko, experta en la lucha contra la trata, dijo que la guerra crea un terreno fértil para estas actividades ilegales. En los últimos cuatro años, al menos 13 personas han sido víctimas de trata en países vecinos a Ucrania.
Además, más de la mitad de las víctimas de trata son mujeres, aproximadamente el doble que los hombres. También se han identificado a 27 personas trans como víctimas. Las víctimas han sido detectadas en 69 países diferentes, siendo Ucrania y Moldavia los países con mayor número de casos.
La mayoría de estas personas fueron explotadas durante un año o menos, mientras que un 35% estuvieron bajo explotación de uno a dos años. Casi la mitad fue sometida a trabajo forzado en sectores como la construcción y la agricultura. Por otro lado, el 48% de las víctimas fueron explotadas sexualmente, muchas obligadas a prostituirse o a producir pornografía.
Los traficantes utilizan diferentes métodos para controlar a las víctimas. Emplean abusos psicológicos, físicos y sexuales. Entre las tácticas más comunes están restringir su acceso al dinero, limitar su libertad de movimiento y negarles atención médica. Solo un 10% de los tratantes eran amigos de las víctimas; en su mayoría, no tenían relaciones cercanas con ellas.
Los datos también indican que la mayor parte de los tratantes son intermediarios laborales, contratistas, empleadores y contrabandistas. Solo un 1% de los traficantes eran parejas íntimas de las víctimas, y un 2% eran familiares.
Es fundamental que se tomen medidas para combatir esta situación y ayudar a las víctimas de la trata de seres humanos.