Recientemente, un estudio ha revelado que ciertas mutaciones genéticas que provocan cáncer en los gatos domésticos son muy similares a las que se encuentran en los humanos. Esta investigación podría ser fundamental para desarrollar mejores tratamientos para ambas especies.
El cáncer es una de las principales causas de enfermedad y muerte en los gatos, pero aún queda mucho por entender sobre su origen y desarrollo. Según datos de la Federación Europea de la Industria de Mascotas, alrededor del 26% de los hogares en Europa, es decir, aproximadamente 139 millones, tienen al menos un gato. Esto significa que muchas personas están interesadas en la salud de sus mascotas y en mitigar el riesgo de enfermedades como el cáncer.
Los gatos domésticos están expuestos a varios factores ambientales que podrían aumentar sus probabilidades de contraer cáncer, al igual que sus dueños. Esto plantea la posibilidad de que algunos factores de riesgo sean comunes en ambas especies. Bailey Francis, coautor principal del Wellcome Sanger Institute, explica que al comparar la genética del cáncer en diferentes especies, se pueden obtener valiosos insights sobre sus causas y tratamientos.
El equipo de investigadores analizó a unos 500 gatos de siete países diferentes y secuenció sus ADN a partir de muestras de tejido. Investigaron alrededor de 1,000 genes humanos relacionados con el cáncer y estudiaron 13 tipos distintos de cáncer en felinos. Este enfoque les permitió identificar similitudes en los cambios genéticos que se producen en cánceres humanos, felinos y caninos.
Un hallazgo notable fue que 31 genes implicados en el cáncer se identificaron también en gatos. Esto sugiere que la investigación en cáncer en felinos puede ofrecer nuevas oportunidades para la oncología veterinaria y humana. Uno de los genes más frecuentemente mutados en gatos fue TP53, presente en el 33% de los tumores analizados, un porcentaje muy similar al de humanos, que es del 34%. Este gen juega un papel crucial en la regulación del crecimiento celular y su inactivación puede favorecer la aparición de tumores.
El estudio también halló similitudes interesantes entre el cáncer de mama en gatos y humanos. El cáncer de mama es el tipo más común de cáncer en mujeres, y el carcinoma mamario es uno de los más frecuentes en gatas. Los investigadores descubrieron que compartían genes que regulan el crecimiento de las células, lo que, al sufrir alteraciones, permite que los tumores crezcan sin control.
El gen más comúnmente afectado en el carcinoma mamario en felinos fue FBXW7, que se alteró en más del 50% de los tumores estudiados. En humanos, este gen también está asociado con un peor pronóstico si se encuentra mutado. Sven Rottenberg, coautor sénior del estudio, comentó que tener un amplio conjunto de tejidos donados les ha permitido evaluar cómo responden diferentes tipos de tumores a los medicamentos, lo cual no había sido posible previamente.
La investigación sugiere que este trabajo conjunto de ciencias veterinarias y médicas puede abrir nuevas vías para identificar tratamientos que beneficien tanto a gatos como a humanos. La colaboración entre disciplinas resultará en avances en el tratamiento del cáncer, una enfermedad que sigue siendo un desafío tanto para mascotas como para sus dueños.