Letonia ha decidido llevar a cabo una eliminación gradual de las señales de tráfico que mencionan ciudades de Rusia y Bielorrusia. Esta decisión surge en un contexto de creciente preocupación por la influencia de la propaganda rusa, especialmente entre los residentes rusoparlantes del país. Según Talivaldis Vectyrans, un alto funcionario del Ministerio de Transportes de Letonia, esta medida simboliza la solidaridad de Letonia con Ucrania en medio del conflicto actual.
En una reciente entrevista con 'Radio Letonia', Vectyrans explicó que la solicitud para quitar estas señales ha aumentado tanto entre los políticos como en la sociedad civil. Afirmó, "No todo el mundo se ha dado cuenta inmediatamente de la magnitud y la esencia de lo que está ocurriendo; es un proceso que requiere tiempo. Primero necesitamos comprender la situación". Este cambio también forma parte de una serie de medidas que Letonia ha tomado para reducir el uso de la lengua rusa en el ámbito público.
Las autoridades han señalado que existen actualmente 235 señales en el país que indican localidades en Rusia y Bielorrusia, y se estima que la sustitución de estas señales costará alrededor de 120.000 euros. Sin embargo, por el momento, solo se están llevando a cabo los trabajos preparatorios, y se espera que el proceso de eliminación comience cuando las condiciones meteorológicas mejoren. El gobierno planea completar estas sustituciones antes del 30 de septiembre de este año.
Letonia, que comparte una frontera de 270 kilómetros con Rusia y de 172 kilómetros con Bielorrusia, ha reflexionado sobre su relación con la lengua rusa y la influencia del Kremlin en el país. Las autoridades también han tomado decisiones previas, como el cambio de nombres de calles en la capital, Riga, para eliminar referencias a figuras u organizaciones rusas. La intensificación de la guerra en Ucrania ha amplificado estas preocupaciones, instando a Letonia a distanciarse de la propaganda rusa.
El jefe del Consejo Nacional de Medios Electrónicos (NEPLP), Ivars Abolins, ha declarado que Letonia no debería financiar emisoras de radio en ruso con recursos del presupuesto estatal, sugiriendo que no hay justificación para invertir dinero en mantener estas estaciones, dado que el país ya ha optado por la educación exclusivamente en letón. Las emisoras de radio que transmiten en ruso utilizan frecuencias del Estado, por lo que su trabajo ha sido criticado ante la falta de necesidad de propuestas educativas en dicho idioma, sobre todo en la radio comercial.
El Consejo Nacional de Medios Electrónicos ha presentado una propuesta para eliminar gradualmente las emisoras de radio en lengua rusa en un plazo de ocho años. La inquietud de las autoridades radica en que los residentes rusoparlantes en Letonia podrían volverse más vulnerables a la propaganda rusa, especialmente considerando los informes de los servicios de inteligencia del país. Estos informes alertan que el Kremlin utiliza narrativas que presentan a Letonia como un estado fallido o alineado con potencias extranjeras.
Los servicios de inteligencia de Letonia han señalado que, aunque Rusia no represente una amenaza militar inmediata, el Kremlin intentará desestabilizar el apoyo de Letonia hacia Ucrania. De esta manera, buscan alegar que el país discrimina a la población rusoparlante, que constituye aproximadamente una cuarta parte de la población letona. Este intento refuerza la importancia de cómo la información y la narrativa política son manejadas en el actual clima geopolítico.