En el primer partido de la Copa Asiática de Fútbol Femenino 2026, la selección de Irán decidió no cantar su himno nacional. Este partido fue contra el equipo de Corea del Sur y se celebró en el estadio Gold Coast en Queensland, Australia. Era la primera vez que las jugadoras competían desde que empezó una guerra en su país. Esta guerra comenzó después de un ataque por parte de Israel y Estados Unidos.
A pesar de las dificultades, el equipo de Irán se alineó en el campo. Durante la ceremonia inaugural, cuando sonó el himno de su país, las jugadoras permanecieron en silencio y con las manos a la espalda. El equipo técnico, incluida la entrenadora Marziyeh Jafari, también se mantuvo en silencio. Este gesto se interpretó como una forma de mostrar su desacuerdo con el régimen en Irán.
Aunque las jugadoras no quisieron hablar sobre la guerra o la muerte de un líder importante en Irán, las imágenes del partido mostraron un ambiente complicado. A pesar de la tensión, algunos aficionados iraníes animaron al equipo, ondeando banderas del anterior régimen antes de la Revolución Islámica. Durante el partido, Corea del Sur ganó con un marcador de 3-0, pero el equipo iraní mostró una buena defensa, destacando la actuación de su arquera Maryam Yektaei.
La situación en Irán es difícil, y se ha informado de la muerte de cerca de 800 personas debido a la guerra. A pesar de esto, el objetivo principal del equipo iraní es conseguir un lugar en la próxima Copa Mundial Femenina que se jugará en Brasil. Para lograr esto, deben llegar al menos a los cuartos de final en la actual Copa Asiática.
Este partido fue simbólico no solo por el gesto de las jugadoras, sino también por el contexto en el que se desarrolló. Con la guerra en su país, las futbolistas enfrentan grandes retos, no solo en el deporte, sino también en su vida cotidiana. La selección de Irán se enfrentará el próximo partido a las anfitrionas, las jugadoras australianas, y el equipo espera obtener buenos resultados a pesar de los desafíos.