Las grandes empresas petroleras han sido acusadas de no cumplir sus compromisos medioambientales. Un nuevo análisis de Clean Creatives, un proyecto relacionado con la publicidad ambiental, revela que estos gigantes del petróleo han cambiado su discurso en los últimos años, alejándose de sus promesas de sostenibilidad.
El informe 'Cuentas Tóxicas: Del Greenwashing al Gaslighting' examina más de 1,800 campañas de empresas como BP, Shell, ExxonMobil y Chevron entre 2020 y 2024. Inicialmente, estas compañías enfatizaban su compromiso con la transición hacia fuentes de energía más limpias. Sin embargo, desde 2023, su comunicación ha cambiado drásticamente, presentando el petróleo y el gas como esenciales para la economía y la seguridad nacional.
Por ejemplo, en 2020, BP prometió alcanzar emisiones netas cero, pero en 2023 estaba promocionando la expansión de la producción de combustibles fósiles. Otras compañías, como Chevron, han adoptado un enfoque nacionalista, vinculando la producción de combustibles fósiles con la seguridad económica del país. A pesar de los aspectos positivos que estas empresas intentan resaltar, el informe destaca que muchos de sus productos siguen dependiendo de combustibles fósiles y carecen de una eficacia probada en gran escala.
La investigación también indica que el cambio en su discurso coincide con sus rendimientos financieros. Chevron y ExxonMobil han ajustado su mensaje a favor de los combustibles fósiles en momentos de beneficios económicos. De hecho, Shell, después de ser acusada de minimizar el impacto ambiental de sus operaciones, pasó de ser vista como líder en sostenibilidad a promover el gas natural licuado (GNL) como una solución a largo plazo.
Nayantara Dutta, investigadora principal del informe, enfatiza que las grandes petroleras están promoviendo soluciones engañosas como la captura de carbono y el gas natural, que no resuelven la dependencia de los combustibles fósiles. Según Dutta, estas empresas buscan mantener su rentabilidad y poder, a pesar de la creciente oposición pública hacia los combustibles fósiles.
La situación se vuelve aún más tensa en el contexto de la guerra en Oriente Medio y el aumento de los precios de la energía. Expertos han argumentado que la guerra demuestra que la dependencia de los combustibles fósiles no garantiza la seguridad energética. Mientras la organización 350.org pide a los países del G7 que implementen un impuesto sobre las ganancias excepcionales de estas empresas, algunos países, como el Reino Unido, han respondido a la situación actual otorgando nuevas licencias de perforación en el mar del Norte.
Un análisis de la Universidad de Oxford concluye que enfocarse en energías renovables es una estrategia más eficaz para reducir costos energéticos de los hogares. En resumen, el informe muestra cómo la narrativa en torno a las industrias fossil fuel ha evolucionado para justificar su relevancia a pesar de la creciente necesidad de una transición hacia energías limpias. La desinformación climática, en lugar de disminuir, se está volviendo más sofisticada, lo cual es preocupante para el futuro del medio ambiente.