El 29 de enero de 2026, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) llegaron a un acuerdo unánime para designar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán como una organización terrorista. Esta decisión responde a la represión violenta del régimen iraní contra los manifestantes y es parte de un esfuerzo por presionar a Irán desde varios frentes, incluyendo la influencia de Estados Unidos.
La medida, impulsada principalmente por los gobiernos de España, Francia y Alemania, representa un gesto simbólico y político en respuesta a la brutal represión que ha llevado a cabo el régimen de Teherán. Durante una reunión en Bruselas, los ministros afirmaron que el régimen que ataca a su propio pueblo se está condenando a su propia destrucción. La designación formal de la Guardia Revolucionaria en la lista negra de organizaciones terroristas se espera que se valide en los próximos días.
Esta nueva clasificación implicará varias sanciones contra el CGRI, incluyendo la congelación de activos y restricciones de viaje para sus miembros. Muchos de ellos ya enfrentan sanciones bajo el régimen ordinario de la UE. Según Kaja Kallas, la Alta Representante de la UE, la represión de los derechos humanos no puede quedarse sin respuesta.
La designación ha contado con un amplio respaldo, incluso de países que inicialmente eran reticentes, como Italia. Recientemente, nueva información sobre la magnitud de la represión ha llevado a estos países a cambiar de parecer. En Irán, se reporta que más de 6,100 personas han muerto desde que estallaron las protestas a finales de diciembre, aunque algunas estimaciones sugieren que la cifra podría ser significativamente más alta.
Además de la represión interna, el CGRI es acusado de múltiples violaciones a nivel internacional, incluyendo el suministro de armas a Rusia y el lanzamiento de misiles balísticos contra Israel. Estados Unidos, Canadá y Australia ya han designado al CGRI como organización terrorista, y Alemania y los Países Bajos han instado a la UE a seguir su ejemplo.
Durante la reunión, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, pidió a Irán que libere a los presos políticos, detenga las ejecuciones y restablezca el acceso a internet en el país. Dos ciudadanos franceses, Cécile Kohler y Jacques Paris, quienes han estado detenidos en Irán, se encuentran actualmente en libertad condicional en la embajada francesa.
El CGRI, creado en 1979 tras la Revolución Islámica, ha evolucionado para convertirse en una poderosa fuerza que controla varios aspectos del estado iraní. Se estima que cuenta con entre 125,000 y 190,000 efectivos, actuando en funciones militares, económicas y sociales. Esto ha llevado a que muchos lo vean como un “Estado dentro del Estado” en Irán.
Kaja Kallas también señaló que los canales diplomáticos con Irán seguirán abiertos a pesar de la nueva designación. Esto es importante, ya que el diálogo podría ser esencial para abordar las tensiones actuales. No obstante, el ministro holandés, David van Weel, manifestó que cortar estos lazos sería en el peor interés de Irán.
Finalmente, la UE decidió imponer sanciones a 21 individuos y entidades por violaciones de derechos humanos en Irán, así como a otras diez personas relacionadas con el apoyo de Teherán a la guerra en Ucrania. La presión sobre Irán continúa creciendo a medida que Estados Unidos también intensifica su postura, dificultando aún más la situación en la región.