La Unión Europea (UE) ha expresado su preocupación por la reciente decisión del presidente de EE.UU., Donald Trump, de permitir la compra de petróleo ruso. Esta decisión ha sido rechazada por varios líderes europeos, incluido el canciller alemán, Friedrich Merz, quien afirmó que levantar las sanciones no es una buena señal en este momento.
La medida coincide con el aumento de precios de la energía debido a la guerra en Irán. La administración estadounidense busca aliviar esta crisis permitiendo que ciertos países compren petróleo ruso que está varado en el mar. Sin embargo, muchos en Europa creen que esto debilita el apoyo a Ucrania, que sigue enfrentando la agresión rusa.
En una rueda de prensa, Merz comentó que seis de los siete líderes del G7 están de acuerdo en que relajar las sanciones no es correcto. Afirma que el apoyo a Ucrania no debe verse afectado por la situación en Oriente Medio. Al mismo tiempo, António Costa, presidente del Consejo Europeo, también expresó su preocupación. Dijo que la decisión de EE.UU. podría afectar a la seguridad de Europa, ya que Rusia podría beneficiarse económicamente de esta situación.
El conflicto en Ucrania es un tema muy serio, y cualquier medida que permita a Rusia obtener más dinero por sus ventas de petróleo es contraproducente. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha sido clara en que ahora no es el momento de relajar las sanciones. Ella pidió que se mantengan las restricciones para limitar las capacidades bélicas de Rusia.
El presidente francés, Emmanuel Macron, también ha apoyado esta postura. Durante una reciente reunión del G7, Macron declaró que no hay justificación para levantar las sanciones contra Rusia.
Ahora, la nueva licencia estadounidense permite a los países importar crudo ruso que llegue a los buques hasta el 12 de marzo y desembarque antes del 11 de abril. Esta ampliación sigue una medida similar que se aplicó a India a finales de febrero. Sin embargo, ni esta exención ni las reservas estratégicas de petróleo liberadas han hecho que los precios del petróleo disminuyan.
Los analistas siguen preocupados porque Irán podría intensificar sus ataques en la región, afectando los puertos y centros logísticos clave. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha sido el único que ha pedido el levantamiento de las sanciones, alineándose con la posición de EE.UU. y rompiendo con el consenso en la UE. La situación continúa siendo tensa y la respuesta a las decisiones sobre el petróleo ruso es un tema muy debatido en Europa.