Desde 2012, Mali ha visto un aumento en la violencia, especialmente en el norte del país. Grupos armados han crecido y han causado un gran daño a la población civil. Estos grupos buscan controlar el territorio y fortalecerse, lo que ha llevado a la pérdida de seguridad en todo el país, afectando especialmente a mujeres y niñas.
Según un informe de 2025 del Fondo de Naciones Unidas para la Población (UNFPA), más de 191,000 personas han perdido acceso a servicios esenciales de atención, especialmente para la salud sexual y reproductiva. Esto se debe a que el financiamiento de programas humanitarios se ha detenido. Cuando Estados Unidos cortó su ayuda, miles de personas se quedaron sin asistencia vital. La violencia de género ha aumentado y hay un gran número de mujeres y niñas en riesgo.
Además, los conflictos han llevado a un fuerte desplazamiento de la población. En junio de 2025, más de 402,000 personas se habían desplazado, siendo el 58% de ellas mujeres y niñas. La violencia sexual es un problema grave, y muchos casos de violación y matrimonios forzados siguen sin ser reportados.
En áreas rurales, muchas mujeres han decidido organizarse y crear espacios seguros para hablar sobre estos temas. Existen asociaciones que promueven la sensibilización y brindan apoyo a las sobrevivientes de violencia. Sin embargo, estas organizaciones enfrentan grandes desafíos y carecen de recursos para continuar su trabajo. Las mujeres siguen siendo un grupo muy discriminado en la sociedad maliense y frecuentemente son víctimas de pobreza y violencia.
El matrimonio forzado es una práctica común, que afecta a muchas niñas en Mali. Una de cada dos niñas se casa antes de los 18 años, lo que interrumpe su educación y afecta su salud. La situación es alarmante y se necesita un cambio urgente para proteger a las jóvenes y ofrecerles un futuro mejor.
A pesar de las dificultades, muchas mujeres en Mali muestran una gran resiliencia. Luchan por su seguridad y dignidad, y buscan que sus voces sean escuchadas. Es fundamental que las autoridades apoyen estas iniciativas locales y trabajen para mejorar la situación de las mujeres y niñas en el país. Proteger a las mujeres y niñas no es solo una opción, sino una prioridad absoluta para lograr una paz duradera en Mali.