La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha lanzado una advertencia importante sobre el impacto de los combustibles fósiles en la seguridad nacional y la dependencia económica de los países. Simon Stiell, secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), ha señalado que la dependencia de estos combustibles está debilitando la soberanía de las naciones, llevándolas a una situación de vulnerabilidad y altos costos de energía.
La crisis iniciada por la guerra en Irán ha llevado a un aumento drástico de los precios de la electricidad y el gas, evidenciando cómo la dependencia de las importaciones de combustible de Oriente Medio puede desestabilizar a los países. Los ataques de Irán a buques comerciales en el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte considerable del petróleo mundial, han agraviado la situación. A pesar de que el año pasado las energías renovables superaron a los combustibles fósiles por primera vez, Europa aún depende en gran medida de estas importaciones, más que muchas otras grandes economías. Sin embargo, países como España han logrado mitigar estos efectos gracias a sus inversiones en energías limpias.
Desde 2019, España ha aumentado notablemente su capacidad de generación de energía eólica y solar, lo que ha permitido que el precio de la electricidad esté menos influenciado por los costos del gas. Stiell enfatiza que “las energías renovables cambian las reglas del juego”, ya que permiten a los países defenderse de las fluctuaciones del mercado global. El sol y el viento, a diferencia de los recursos fósiles, no dependen de rutas marítimas vulnerables ni de grandes flotas navales, lo que simplifica su acceso.
La Green Growth Summit que se celebra este 16 de marzo en Bruselas reúne a líderes europeos para discutir cómo acelerar la transición hacia una economía sostenible. En esta cumbre también se espera que ministros de energía de la UE analicen soluciones a la crisis energética exacerbada por el conflicto. La invasión de Rusia a Ucrania en 2022 recordó a los líderes la necesidad urgente de cambiar la dependencia de combustibles fósiles.
Sin embargo, en lugar de invertir en energía renovable, algunos países europeos decidieron asegurar nuevo suministro de combustibles fósiles, reabriendo plantas de carbón y firmando contratos de gas de largo plazo, lo que aumenta la dependencia en lugar de reducirla. Críticos como Stiell argumentan que es un error repetir estos pasos, afirmando que buscar más fósiles es “delirante” cuando las alternativas verdes son más económicas, seguras y prontamente accesibles.
Los altos precios del petróleo también han beneficiado a grandes compañías de combustibles fósiles, que han visto un aumento en sus ganancias. Ante esta crisis, muchos países decidieron liberar barriles de sus reservas de emergencia, aunque esta acción solo provee un alivio temporal. Un reciente informe del Climate Change Committee destaca que alcanzar metas de emisiones cero puede ser más económico que enfrentar futuras crisis de precios de combustibles fósiles.
Además, los beneficios de invertir en energías renovables van más allá de la estabilidad de precios; también contribuyen a la reducción de la contaminación y mejoran la salud pública. El daño que los combustibles fósiles causan al clima y a la economía es palpable, ya que los fenómenos meteorológicos extremos han causado pérdidas millonarias en Europa. Stiell sugiere que el cambio hacia la energía limpia también puede crear empleos y reducir las facturas de las familias, lo que lo convierte en un imperativo tanto económico como ambiental.
El futuro de Europa dependerá, en gran medida, de su capacidad para alejarse de los combustibles fósiles. Una permanencia en esta dependencia solo resultará en una transición de crisis en crisis, afectando a las familias y las industrias. Stiell concluye que es el momento de actuar con determinación hacia un futuro energético más sostenible.