En Bangladesh, se ha generado un gran interés por Rumeen Farhana, conocida como la «madre de los patos». Esta abogada y política ha logrado ser una figura relevante en el país, tras su victoria como candidata independiente en las elecciones de 2026, donde superó a sus oponentes por 38,000 votos. Originaria del Partido Nacionalista de Bangladesh, Rumeen decidió postularse de manera independiente luego de ser expulsada de su partido.
Su campaña se destacó por su enfoque en el bienestar social de la clase trabajadora marginada de Bangladesh. Rumeen realizó una labor de acercamiento a la gente, hablando de puerta en puerta, escuchando sus problemas y generando un efecto positivo en su comunidad. A pesar de las dificultades y de los ataques que ha enfrentado tanto online como offline, Rumeen se mantiene firme en su propósito de representar a las voces que a menudo son ignoradas.
En una reciente entrevista, Rumeen expresó que desde el inicio de su campaña, su objetivo fue satisfacer las necesidades de sus electores. Nunca ha practicado la política identitaria ni ha utilizado la religión como herramienta para conseguir apoyo. Esto ha generado la confianza de la gente en ella, lo que ha servido para demostrar que no necesita grandes mítines para presentar su credibilidad política.
Con respecto a su postulación como candidata independiente, Rumeen explicó que había estado activa en su circunscripción desde 2017. A pesar de las promesas de su partido, la realidad cambió cuando se le informaron los intereses de la cúpula. La política en Bangladesh está marcada por la influencia del dinero y el servilismo; y ella, al no contar con estos, decidió presentarse de manera independiente.
Uno de los principales desafíos que enfrenta como mujer en la política de Bangladesh es el arraigado machismo en la sociedad. Rumeen relata que muchas personas no pueden aceptar que una mujer pueda ser igual o mejor que un hombre en un ámbito profesional. A pesar de esto, ella ha demostrado su capacidad y ha mantenido su posición con una firmeza a la que pocos políticos varones se comparan.
Rumeen también reflexionó sobre los ataques que las mujeres suelen sufrir en la política, mencionando que el mayor enemigo del Partido Nacionalista es el propio partido. Aunque las mujeres han ocupado roles importantes en el gobierno, el nivel de misoginia sigue presente. Sus palabras resaltan la necesidad de un cambio cultural que permita a las mujeres ocupar los espacios que les corresponden sin ser juzgadas o marginadas. Rumeen espera que su victoria motive a más mujeres a ingresar a la política, destacando la importancia de la educación y el empoderamiento femenino en este proceso.
A medida que avanza su camino político, Rumeen Farhana se ha convertido en un símbolo de resistencia y esperanza para muchos en Bangladesh, enfrentando los grandes retos de la política con determinación y convicción. Su historia es un ejemplo de cómo la perseverancia y la lucha por la justicia pueden abrir camino incluso en entornos hostiles.