En un nuevo informe, se habla sobre cómo la industria de la carne no está ayudando a combatir el cambio climático. La producción de carne y lácteos es responsable de muchas emisiones de gases de efecto invernadero, que están afectando el clima y la salud del planeta.
A nivel mundial, la agricultura y la alimentación producen un gran porcentaje de las emisiones. En Europa, los productos animales contribuyen mucho a ese problema. Aunque solo producen una pequeña parte de las calorías que comemos, generan mucha contaminación.
Los científicos dicen que cambiar nuestra dieta a una que tenga más plantas puede ayudar a reducir estas emisiones. Un estudio muestra que si más personas comen alimentos de origen vegetal, se podrían salvar millones de vidas y también disminuir las emisiones de gases tóxicos.
Sin embargo, la producción de carne sigue aumentando. Casi el 60% de los mamíferos en el mundo son ganado. Solo un pequeño porcentaje son animales salvajes. A pesar de esto, pocos países han puesto acciones específicas para reducir los gases que genera la ganadería.
El informe también menciona que algunas organizaciones podrían estar protegiendo los intereses de la industria cárnica. Por ejemplo, algunas personas en la ONU están siendo criticadas por su cercanía a la industria de la carne. Ellos dicen que necesitamos más proteína animal, poniendo en riesgo los avances hacia una alimentación más saludable.
Recientemente, se presentó un documental financiado por la industria cárnica en una importante cumbre sobre el clima. Este documental minimiza el impacto negativo que tiene la ganadería en el medio ambiente. Sin embargo, el aumento en la producción de carne está causando graves problemas al clima.
A pesar de esto, algunas naciones están comenzando a hacer cambios. Por ejemplo, Dinamarca está promoviendo una dieta que incluye más alimentos vegetales y menos carne. Es un buen inicio para cuidar nuestro planeta.