Las arañas y otros pequeños animales como los insectos son muy importantes para nuestro planeta, pero no tienen mucha protección. Un estudio reciente muestra que casi el 90% de los insectos y arácnidos en Estados Unidos no tienen estatus de conservación. Esto significa que no se hace nada para cuidarlos.
Laura Figueroa, profesora de conservación ambiental, explica que estas criaturas no reciben el mismo cuidado que animales grandes y populares como los leones o los pandas. En 2017, un estudio de Alemania mostró que la cantidad de insectos voladores había disminuido un 75% en 27 años. Esto causó mucha preocupación y se hicieron más estudios para entender el problema.
Figueroa y su asistente Wes Walsh investigaron cuántas especies de insectos y arácnidos hay en Norteamérica. Se dieron cuenta de que hay poca información sobre su situación actual. Nueve de cada diez especies no tienen un estatus de conservación claro. Esto significa que no sabemos si están bien o en peligro.
Los pocos grupos que se protegen son, principalmente, algunas mariposas y libélulas. Walsh señala que los arácnidos, como las arañas, no están incluidos en las políticas de conservación de la mayoría de los estados. Muchos lugares que dependen de la minería y los combustibles fósiles son menos propensos a proteger estos grupos de animales.
A pesar de que a veces las arañas son vistas como peligrosas, Figueroa dice que solo unas pocas de más de 50,000 especies son peligrosas para los humanos. Las arañas son útiles porque controlan la población de insectos molestos como moscas y mosquitos. Además, son una fuente de alimento para muchos animales, como aves y lagartos. Su presencia indica que los ecosistemas están saludables.
Figueroa también menciona que los insectos y arácnidos son fundamentales para la humanidad porque ayudan en la polinización y son indicadores de la calidad del aire y del agua. Walsh agrega que necesitamos verlos como importantes para el ecosistema y no solo como criaturas que dan miedo. Para protegerlas, primero debemos conseguir más información sobre su situación.
Hoy en día, la protección de estos animales es muy desigual y varía según el estado en Estados Unidos. Figueroa sugiere que, así como la conservación de las aves fue exitosa gracias a la unión de diferentes grupos de personas, lo mismo puede pasar con los insectos. Unir esfuerzos entre cazadores, naturalistas y ONGs es clave para cuidar del medio ambiente y de estas especies que son esenciales para la vida en la Tierra.