En un fascinante estudio realizado por investigadores de la Universidad Johns Hopkins, se ha descubierto que los grandes simios poseen la capacidad de usar la imaginación y comprender conceptos ficticios, una habilidad que tradicionalmente se consideraba propia de los humanos. Este hallazgo desafía nuestras creencias sobre las limitaciones cognitivas de los animales y sugiere que la imaginación puede estar presente en otras especies.
Los investigadores llevaron a cabo una serie de experimentos que simulaban un juego infantil, donde un bonobo llamado Kanzi, de 43 años, demostró habilidades sorprendentes. Durante las pruebas, se le pidió a Kanzi que interactuara con objetos imaginarios, como vasos de jugo y cuencos de uvas, mostrando un nivel de entendimiento comparado con el de un niño pequeño. Tal como se detalla en el artículo de la revista 'Science', los resultados sugieren que la imaginación de los simios se extiende más allá del contexto inmediato en el que se encuentran.
Christopher Krupenye, uno de los coautores del estudio, destaca la importancia de estos hallazgos al afirmar que 'la capacidad de imaginar y pensar en lo que no está presente es realmente un cambio de paradigma'. Este descubrimiento no solo invita a repensar lo que nos hace únicos como especie, sino que también establece un nuevo estándar en el entendimiento de la cognición animal.
A lo largo del tiempo, la investigación sobre las capacidades cognitivas de los simios ha avanzado significativamente. Desde que Jane Goodall reveló que los chimpancés fabrican herramientas, las definiciones de la humanidad y la cognición han evolucionado. El estudio de Johns Hopkins plantea preguntas sobre la complejidad de la vida mental animal y desafía la idea de que esta es únicamente un rasgo humano.
Los experimentos se diseñaron con un enfoque cuidado y controlado. En uno de los escenarios, Kanzi se encontró frente a dos vasos vacíos y una jarra también vacía. A través de gestos, el experimentador hizo como si estuviera sirviendo un jugo ficticio. Luego, le preguntó a Kanzi: '¿Dónde está el jugo?'. Con notable éxito, el bonobo eligió el vaso que sugiere contener el jugo imaginario, incluso en circunstancias donde su posición cambiaba. Esto indicó una comprensión de la situación que va más allá de la observación directa.
Otro experimento involucraba un vaso con jugo real junto a uno imaginario. Al preguntarle a Kanzi, él consistentemente señalaba el vaso con el jugo real cuando se le ofrecía la opción. Esto refuerza la noción de que los simios pueden distinguir entre lo real y lo ficticio en su interacción con el entorno.
Krupenye y su colega Amalia Bastos no se detuvieron ahí. En otro ejercicio, simularon que Kanzi comía una uva de un recipiente vacío y luego colocaron esa uva ficticia en uno de los dos tarros. Tras