La guerra en Irán está causando problemas graves para el medio ambiente. Los ataques de EE.UU. e Israel han dañado instalaciones de gas, agua y petróleo. Esto ha liberado sustancias tóxicas que afectan el aire, el agua y el suelo. Expertos advierten que estos daños pueden afectar la salud de los iraníes durante muchos años.
Las instalaciones petroleras en Irán están quemando combustibles, lo que produce humo negro y contaminación. Kaveh Madani, un científico iraní, dice que esto es un gran problema. La situación ambiental está empeorando y se requiere trabajo para limpiar estos daños.
Una organización llamada 'Conflict and Environment Observatory' está documentando los daños ambientales. Han encontrado más de 400 incidentes de contaminación en Irán. Sin embargo, es difícil tener toda la información, debido a cortes de internet y otras limitaciones.
La contaminación del aire puede causar enfermedades pulmonares y del corazón. Los productos químicos perjudiciales pueden aumentar el riesgo de cáncer. La lluvia en Teherán ha sido contaminada por el hollín y los químicos de los ataques, lo que ha llevado a las autoridades a aconsejar a las personas que se queden en casa.
El acceso a agua limpia es otro gran problema. Irán y los países cercanos dependen de plantas desalinizadoras para obtener agua. Si estas plantas son dañadas, la situación puede ser peligrosa. El científico Mahmoud dice que daños en estas instalaciones pueden tener efectos duraderos en la salud de las personas.
Después de la guerra, la reconstrucción será muy importante, pero el daño ambiental puede no ser prioridad. Las infraestructuras energéticas y las fuentes de agua deben ser reparadas primero.
En ciudades como Teherán, los ataques no solo han afectado a instalaciones, sino también a áreas residenciales. Esto crea más contaminación del aire y puede afectar la salud de las personas durante mucho tiempo.