La guerra en Irán ha causado grandes cambios en los mercados europeos. Después de 18 días de conflicto, las bolsas en Europa han bajado alrededor de un 7%. Mientras algunas empresas, como las petroleras y las del sector de energía renovable, están ganando mucho dinero, otras, como las aerolíneas y las industrias del acero, están sufriendo pérdidas.
El conflicto ha llevado a un aumento significativo en el precio de la energía. En particular, el cierre del estrecho de Ormuz, que es vital para el transporte de petróleo, ha hecho que el precio del petróleo Brent suba de 70 a 120 dólares por barril en pocos días. Este aumento en los precios de la energía afecta a muchas industrias que dependen de ella.
Por esta razón, la Agencia Internacional de Energía ha decidido liberar 400 millones de barriles de petróleo desde sus reservas de emergencia, la mayor operación de este tipo en 50 años. A pesar de esto, el mercado del petróleo sigue mostrando un aumento en los precios. Además, el precio del gas natural también ha subido un 60%, lo que afecta a los costos de producción en Europa.
Entre los que están ganando en esta situación, destacan las compañías de energía, que ven aumentar sus beneficios gracias a los altos precios. Por ejemplo, la compañía noruega Equinor ha subido un 23.7%. Otras empresas como Eni (Italia) y Galp (Portugal) también han visto incrementos significativos en sus acciones.
Un sector que se destaca es el de los biocombustibles. Empresas alemanas como Verbio SE, que producen combustibles renovables, han aumentado sus ganancias un 30.4%. Esto se debe a que, a medida que el costo de los combustibles fósiles sube, los biocombustibles se vuelven más atractivos.
Sin embargo, no todas las empresas son beneficiadas. Las aerolíneas son uno de los sectores más afectados. Compañías como Wizz Air han visto caer sus acciones en un 31.2% debido al alto costo del queroseno. Air France-KLM y easyJet también han tenido pérdidas significativas.
Las industrias del acero también están sufriendo. Salzgitter y thyssenkrupp, dos grandes productores de acero, han visto caídas en sus acciones superiores al 25%. La producción de acero requiere mucha energía, por lo que el aumento en los costos está causando problemas financieros grandes.
En resumen, la guerra en Irán está dejando una huella profunda en la economía europea. Mientras algunas empresas prosperan con el aumento de los precios de la energía, muchas otras enfrentan enormes desafíos. La situación actual muestra cómo los conflictos internacionales pueden afectar a las economías de diversas maneras.