La periodista afgana Khadija Haidary huyó de los talibanes, sin saber que sus cartas llegarían a China. Esto provocó importantes actos de apoyo que la motivaron en su difícil situación. En China, donde la ayuda humanitaria es poco común, sus cartas se recogieron en el libro «Carta de una mujer afgana», creando solidaridad inesperada con mujeres de otras partes del mundo.
La historia comenzó en octubre de 2024. La periodista china Weilin Hong tradujo y publicó la correspondencia que tuvo con Haidary en una cuenta de WeChat llamada Conexiones Positivas. Esta cuenta se centra en problemas sociales en Afganistán bajo el régimen talibán, que controló el país desde 2021. Durante este tiempo, las mujeres enfrentaron graves restricciones de derechos: debían dejar sus trabajos, no podían caminar solas y les prohibieron acudir a doctores hombres. Muchas fueron forzadas a casarse antes de ser adultas y no pudieron asistir a la escuela.
Haidary, quien había perdido su trabajo y sus amigos, compartió estas experiencias a través de correos electrónicos. En China, estas historias causaron gran impacto emocional. Una lectora china mencionó que a pesar de las fronteras, hay una conexión entre las mujeres de distintos países; los sentimientos y luchas son similares.
Mientras tanto, Haidary se refugiaba en el campo para evitar ser atrapada por los talibanes. Los emails de Weilin la motivaron a pensar en salir de su país. Se dio cuenta de que su historia había sido importante y que había personas que se preocupaban por su sufrimiento. A principios de octubre de 2024, su familia se trasladó a Pakistán. Allí, el interés por su libro creció, y una editorial china le ofreció un contrato para su publicación. Esto podría ayudar a su situación y a que su familia se reasiente en Canadá.
El libro se lanzó en agosto de 2025 y se vendieron más de 10,000 copias. Los lectores chinos empezaron a compartir el libro en redes sociales, ayudando a la causa de Haidary. Una cuenta en la plataforma Xiaohongshu comparó la vida de las mujeres afganas antes y después del régimen talibán. A través de 18 relatos, los lectores pueden escuchar voces auténticas que cuentan experiencias dolorosas, mostrando que mirar más allá de las fronteras es una forma de poder.
Aunque estas historias son sobre Afganistán, reflejan luchas universales. Cada lector puede conectar su propio sufrimiento y experiencias con los relatos. En discusiones feministas, algunos han mencionado similitudes entre las mujeres en Afganistán y las restricciones en China respecto a la autonomía personal y el espacio para la expresión.
Un comentario en una reseña del libro destacó la resistencia de las mujeres afganas, quienes no son sólo víctimas, sino que luchan por su dignidad. En el ambiente represivo de China, la solidaridad hacia Haidary se expresó de maneras sutiles, siendo este apoyo femenino ejemplar y valioso. Aún en tiempos difíciles, la disposición para escuchar y aprender de las experiencias ajenas es un acto importante de humanidad. El libro de Haidary se convierte en un llamado a la empatía, preguntándonos: ¿estamos dispuestos a ser personas que saben?
Discussion questions
- ¿Cómo crees que las historias de mujeres de diferentes culturas pueden crear un sentido de solidaridad a nivel global?
- En tu opinión, ¿qué papel juega la comunicación digital en la difusión de experiencias humanas y en la movilidad social de individuos como Khadija Haidary?
- ¿De qué manera podríamos utilizar la empatía y la comprensión cultural para abordar problemáticas sociales que enfrentan las mujeres alrededor del mundo?
- ¿Por qué es importante reconocer a las mujeres como agentes de cambio en lugar de solo como víctimas en situaciones de crisis?
- ¿Cómo pueden las narrativas personales, como las cartas de Khadija Haidary, contribuir a la lucha por los derechos humanos en contextos opresivos?