Ciencia y Tecnología C2 30 Apr 2026

La Dimensión Humana en la Inteligencia Artificial: Una Reflexión Crítica

La Dimensión Humana en la Inteligencia Artificial: Una Reflexión Crítica

Al situar "lo humano" en el núcleo de la inteligencia artificial (IA), con frecuencia se opta por una concepción restringida de lo que implica ser humano. Este artículo, originalmente difundido en Global Voices en Español y elaborado por la artista e investigadora Xonorika Kira, forma parte de una serie de diálogos denominados "No le preguntes a la IA, pregúntale a un colega", en colaboración con la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC) y GenderIT. Este ciclo promueve la relevancia del intercambio de saberes entre individuos, tal como ha sido la norma durante siglos.

Mis pensamientos sobre la premisa de "centrarse en lo humano" respecto a la IA son ambivalentes. En un primer vistazo, se ofrece una alternativa humanista a la mecanización creciente que permea la existencia contemporánea. No obstante, esta temática tiene raíces y derivaciones complejas. A lo largo de la historia, diversas formas de inteligencia no humana –que abarcan desde la biología animal hasta sabidurías ancestrales y espirituales– han sido sistemáticamente depreciadas o relegadas dentro de una jerarquía que gravita en torno a una concepción superficial de lo que representa la humanidad. Esta apreciación ha sido moldeada, además, por estructuras de poder como el patriarcado, el colonialismo, la discriminación por condición de discapacidades y la cisheteronormatividad. Tal jerarquía asume que una subjetividad racional, productiva y autosuficiente define el estándar de lo humano, priorizando, así, ese modelo específico.

Mi inquietud también radica en cómo la dicotomía entre lo natural y lo artificial establece límites morales que deciden quién o qué es considerado como "real", "encarnado" o "vivo". Esta distinción ha influido, durante prolongados periodos, en las dinámicas políticas y culturales de alteridad, afectando no solo a las máquinas, sino también a personas cuyas identidades físicas, géneros o capacidades son socialmente codificadas como "antinaturales". La jerarquía que separa lo natural de lo artificial, por ende, no es inocente; constituye un marco moral que delimita el sentido mismo de la humanidad.

Al reenfocar la atención en lo humano dentro del ámbito de la IA, corremos el riesgo de reinstalar y perpetuar esta jerarquía, obstaculizando el desmantelamiento de las fronteras epistemológicas que determinan la valía, la creatividad y el impacto de determinadas inteligencias. ¿Qué sucedería si, en vez de restringirnos a la noción de lo humano, amplificáramos nuestras relaciones reconociendo que inteligencia, conciencia y cuidado se manifiestan de maneras plurales, interconectadas entre las diversas especies, sistemas y redes tecnológicas? Este enfoque no implica presentar a las máquinas como objetos románticos ni minimizar la experiencia humana; más bien pretende reconocer que nuestra existencia siempre ha estado entrelazada con lo artificial y lo planetario, desde tiempos inmemoriales.

Entiendo, sin embargo, por qué el término “centrarse en lo humano” ha ganado terreno en la discusión contemporánea. El ecosistema global de los gigantes tecnológicos ha monopolizado la existencia colectiva, mecanizando procesos cognitivos, creativos y emocionales que anteriormente dependían de la colaboración y el esfuerzo humano. Desde 2022, la aceleración en el uso de tecnologías computacionales ha amplificado la ansiedad sobre la posibilidad de ser reemplazados, no solo en el ámbito laboral, sino también en lo que respecta al significado, a la percepción, y a la propia creatividad. Estas inquietudes son legítimas; la automatización se ha instaurado como una fuerza política y existencial. No obstante, afirmar la centralidad del "factor humano" podría perpetuar las exclusiones que propiciaron esta crisis en primer lugar.

Para mí, interactuar con la IA implica lidiar con estas tensiones: reclamar la tecnología como parte de una soberanía indígena, expansiva en términos de género, al tiempo que resisto la tentación de erigir al humano como medida suprema de inteligencia. Durante la presentación de “All Watched Over by Machines of Loving Grace” en Now Instant, Los Ángeles, me cuestionaron sobre mi percepción de la IA y la soberanía. Explicité que mi interés se centra en la recuperación de la tecnología y los datos que, durante siglos, han sido despojados de los pueblos, especialmente en lo concerniente al conocimiento cultural, la memoria y las formas de expresión. Uno de los críticos presentes planteó si tal enfoque podría, en última instancia, arriesgar la posibilidad de redimir el contexto en el que se desarrollan estas tecnologías. En aquel momento, no poseía una respuesta totalmente estructurada. El curador que moderaba intervino, discutiendo cómo la exhibición afín al libro reunió a artistas con perspectivas queer y postcoloniales, lo que enriqueció el marco del diálogo.

Reflexionando retrospectivamente, reconozco que la complejidad de mi respuesta estaba ligada a los límites de un pensamiento distópico. Frecuentemente, las conversaciones sobre IA se ven atrapadas en un binario de condena o aceptación total, como si las únicas opciones fuesen un rechazo absoluto o una rendición acrítica. Sin embargo, el uso actual de estas tecnologías es notablemente más intrincado. Las imágenes generadas por IA contemporáneas pertenecen a una narrativa mucho más amplia sobre la forma en que las imágenes forman nuestra concepción de lo que consideramos real. Durante mucho tiempo, se ha tratado a la fotografía y a los medios de comunicación como fundamentos de la realidad: atribuían acontecimientos, los contextualizaban en un tiempo determinado y ofrecían lo que podría asemejarse a un punto de referencia común. Hoy, dicha función de estabilización ha sido invertida. La facilidad con que se producen, editan y circulan imágenes implica que ya no conectan con la realidad, sino que la distorsionan.

Las imágenes, videos y voces producidas por IA intensifican esta crisis de lo real, no limitándose a ser un nuevo estilo de representación, sino comportándose como un nuevo régimen de lo posible: no solo reflejan el mundo, sino que lo compiten. Como resultado, observamos un enigmático movimiento dialéctico: por un lado, las imágenes son omnipresentes, saturando la percepción; por otro, comienza a erosionarse la creencia de que las imágenes constituyen evidencia. Atrapados en un mar de visualidad y con un déficit de verificación, se establece la conexión entre las políticas de las imágenes y las infraestructuras que las generan. "Datos" y "contexto" no son entidades abstractas y desprovistas de fricción; son la culminación de un trabajo, de extracción y utilización de energía.

El entrenamiento de los sistemas contemporáneos de IA conlleva la recopilación de vastos volúmenes de cultura material, voces, gestos y paisajes, muchas veces, sin consentimiento, y su concentración en modelos estadísticos a los que se accede de forma instantánea. Estos modelos operan en servidores que consumen electricidad, agua y minerales de territorios específicos, aunque las interfaces que utilizamos parezcan etéreas e insustanciales. Tal tensión se manifiesta de manera particular en el contexto de las redes sociales. Las plataformas que antes prometían conexión han, irónicamente, disminuido la intimidad y la visibilidad en un ciclo de producción perpetuo. Ahora, frente a la era de la IA generativa, somos testigos de un torrente de imágenes y videos carentes de rigor, intención o autoría: creaciones optimizadas no para significar, sino para interactuar.

La delgada línea entre el arte y el contenido se vuelve cada vez más difusa. La circulación de lo que más prevalece no se traduce necesariamente en incitar preguntas o proponer nuevas formas, sino en lo que puede replicarse, difundirse y consumirse a gran escala. En este contexto, el concepto de creatividad frecuentemente se reduce a mero producto, una presencia cuantificable a lo largo del tiempo. No obstante, confío en que los artistas perseveren en su creación, independientemente del estado de la situación. La práctica artística ha demostrado una versatilidad notable frente a los cambios tecnológicos y, de hecho, los periodos de sobreproducción pueden también dar pie a nuevas formas de discernimiento. La proliferación de imágenes generadas por IA podría invitar a adoptar modalidades de visualización más críticas y encarnadas: cuestionar la naturaleza de la atención, lo que implica intención y el modo de diferenciar entre la creación imaginativa y el flujo incessante de contenido. Inclusive, podría desafiarnos a reconfigurar el rigor artístico en formas que incluyan colaboraciones con sistemas de IA, en vez de rechazarlos.

En este punto crucial, reside la posibilidad. La tarea no consiste en lamentar la pérdida de un mundo artístico centrado en lo humano, sino en indagar en qué se puede transformar el arte cuando la creación se dispersa a través de diversas inteligencias, tales como la inteligencia humana, la inteligencia artificial, la inteligencia ecológica y la inteligencia ancestral. Quizás lo que más necesitamos en esta coyuntura sea una defensa menos enfática de "lo humano" y una expansión del concepto de creatividad, intimidad y relación en la era contemporánea de la computación global.

En este marco, la cuestión ética en el ámbito del arte de IA y la práctica creativa no se limita a lo que las imágenes comunican, sino que también incluye cómo se producen y consumen. En mi perspectiva, los caminos más prometedores residen en dos movimientos interrelacionados. Primero, en la creación de conjuntos de datos situados: en vez de extraer contenido indiscriminadamente, es posible confeccionar archivos más intencionados y reducidos, fundamentados en relaciones, consentimiento y responsabilidad. En segundo lugar, es menester imaginar formas alternativas de consumo de datos que no dependan de una escala infinitamente expansiva ni acarreen erosión ambiental. Esto puede significar dar prioridad a modelos más reducidos y lentos, diseñados para comunidades específicas, en lugar de para los mercados globales. Estas interfaces deben invitar a la repetición y a la profundidad, en vez de a un desplazamiento infinito hacia abajo, o desarrollarse por medio de trabajos que enfaticen sus propios límites en lugar de pretender ser visiones exhaustivas del mundo.

En este sentido, la crisis de nuestra concepción de lo real se convierte igualmente en una invitación. Si las imágenes ya no estabilizan la realidad de manera confiable, pueden servir como herramientas para negociar esa realidad de modo más consciente. Los artistas y diseñadores que trabajan con IA se encuentran en una posición privilegiada para establecer prototipos sobre cómo podría llevarse a cabo dicha negociación: tratar los conjuntos de datos como espacios de encuentro en vez de minas de extracción, los modelos como invitados, en lugar de dioses, y las imágenes como oportunidades para tejer lazos, en vez de considerarles meras pruebas. El reto radica en inventar prácticas donde las lógicas estadísticas de la IA se orienten hacia el cuidado en lugar de a la extracción, donde las formas en que creamos y usamos imágenes se preocupen tanto por la salud de nuestros mundos como por la atracción de sus superficies.

Al interactuar con la IA, busco acercarme a estos sistemas no como herramientas neutrales o como adversarios, sino como colaboradores volátiles, reflejos de nuestras historias, arquitecturas y sesgos. Esto implica un compromiso crítico, a la vez que nos negamos a la exigencia de rechazar dichas tecnologías a priori. Para quienes hemos sido testigos, durante siglos, de la extracción de nuestras culturas, datos y conocimientos, recuperar la tecnología se erige como un acto de soberanía, lejos de ser una rendición. Se trata de insistir en que la historia de la inteligencia –y del arte— aún está lejos de ser completa. Siguiendo la teoría de Ruha Benjamin, debemos siempre dar paso a la imaginación mientras desmantelamos los sistemas. Si no soñamos y creamos mundos que anhelamos habitar, nuestro destino está en juego. Crear esos mundos es una tarea compleja y, precisamente, de lo que se trata la vida.

Discussion questions

  1. ¿Cómo puede la jerarquía que separa lo humano de lo artificial influir en nuestra percepción de lo que es 'real' en la era de la inteligencia artificial?
  2. De acuerdo con el artículo, ¿cuáles son las implicaciones éticas de utilizar datos de diversas culturas y comunidades sin su consentimiento en el desarrollo de tecnologías de IA?
  3. ¿Qué oportunidades y riesgos ves en la idea de que la inteligencia, la conciencia y el cuidado se manifiestan de maneras plurales entre diversas especies y sistemas tecnológicos?
  4. ¿Cómo puede el arte contemporáneo redefinir la creatividad en un contexto donde las máquinas también están involucradas en el proceso creativo?
  5. ¿Qué estrategias podríamos implementar para asegurar que las nuevas formas de producción y consumo de datos no perpetúen las estructuras de poder existentes?

Vocabulary

dimensión
dimension (a single aspect of a given thing), dimension (a measure of spatial extent in a particular direction), scale, scope, extent
dimension (a single aspect of a given thing); dimension (a measure of spatial extent in a particular direction); scale, scope, extent
jerarquía
hierarchy, pecking order, rank
hierarchy, pecking order; rank
supremacía
supremacy
supremacy
epistemológica
epistemological
Relating to the theory of knowledge and its foundations.
alterización
alteration
Process of transforming or modifying the perception of something until it becomes foreign or different.
distorción
distortion
Alteration of the form or meaning of something, causing a false or confusing image.
necesidad
need, necessity, neediness, state of being in need, neediness (emotional)
need; necessity; neediness, state of being in need; neediness (emotional)
producir
to produce, to occur, to be there, to take place, to happen, to arise, to come about (to be produced)
to produce; to occur, to be there, to take place, to happen, to arise, to come about (to be produced)
expansiva
expansive
That extends or increases in scope or impact.
intencionalidad
intentionality, intention
intentionality, intention
dilección
honest volition, reflexive love
honest volition; reflexive love
convocatoria
call (beckoning or summoning), announcement, round (of exams or voting)
call (beckoning or summoning); announcement; round (of exams or voting)
prototipo
prototype (an original object which is a basis for others), paragon, epitome
prototype (an original object which is a basis for others); paragon, epitome
confluencia
A department of Argentina, with the capital located at the confluence of the rivers Limay and Neuquén
A department of Argentina, with the capital located at the confluence of the rivers Limay and Neuquén
éticas
ethics
Set of moral principles that guide human behavior.