La tasa de natalidad en Europa ha experimentado un descenso alarmante en las últimas décadas. Este fenómeno se ha intensificado hasta alcanzar niveles históricos, con cifras que evidencian cambios demográficos significativos a lo largo del continente. Según datos recientes, la tasa de fecundidad en la Unión Europea ha caído a 1.34 hijos por mujer, un descenso drástico desde 1964, cuando se situaba en 2.62. Este panorama plantea una pregunta crucial: ¿cuáles son los países con las tasas más altas y más bajas de natalidad en Europa?
Las diferencias entre los países son notables. En 2024, Malta presenta la tasa más baja, con apenas 1.01 hijos por mujer, mientras que Bulgaria lidera la lista con una tasa de 1.72. Estos números reflejan no sólo variaciones culturales, sino también políticas económicas y sociales que influyen en las decisiones reproductivas de las familias europeas.
Un aspecto que destaca en este análisis es que la disminución de la natalidad no es un problema exclusivo de Europa. A nivel mundial, estudios del Banco Mundial indican que la tasa de fecundidad en numerosas regiones se sitúa por debajo del nivel de reemplazo generacional de 2.1 hijos por mujer, fenómeno que abarca países de diversas realidades y contextos.
Según un portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la caída en la fecundidad está alineada con lo que se conoce como