El 22 de febrero de 2026, la llama olímpica se extinguió, marcando el cierre oficial de los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Milán y Cortina d'Ampezzo. Con una participación récord en 61 disciplinas y la entrega de 1.146 medallas, la competición dejó una huella significativa en el ámbito deportivo europeo, reflejando tanto triunfos individuales como un sentido renovado de unidad entre los pueblos del continente.
La actuación de España, en particular, destacó de manera notable. Con un total de tres medallas, todas en la emergente disciplina del esquí de montaña, este evento marcó un hito histórico para el país ibérico. Oriol Cardona, quien se consagró campeón olímpico en la prueba masculina de velocidad, brindó a España su primera medalla de oro en unos Juegos Olímpicos de Invierno desde 1972, un logro que resonó con orgullo en las regiones montañosas. Ana Alonso, también destacada en la prueba femenina de velocidad, y su compañero, que junto a ella firmó un bronce en el relevo mixto, completaron una actuación que subraya el avance del esquí de montaña como disciplina clave en la proyección olímpica española.
Italia, el país anfitrión, disfrutó de un éxito abrumador, obteniendo 30 medallas en total. Tanto el presidente Sergio Mattarella como la primera ministra Giorgia Meloni elogiaron la capacidad de la nación para organizar eventos de esta magnitud, señalando la cohesión social y deportiva que el evento promovió. La relevante cantidad de medallas se consideró un testimonio de años de meticulosa planificación y esfuerzo, aunque el legado de la infraestructura y los costes financieros del evento siguen siendo temas de análisis y debate público.
Francia vio en estos Juegos una preparación crucial para sus propios Juegos Olímpicos de Invierno programados para 2030 en los Alpes. La presidenta del Comité Olímpico Nacional Francés, Amélie Oudéa-Castéra, remarcó la importancia de hacer frente a los desafíos organizativos que surgen de la dispersión geográfica de los eventos deportivos en un país. Este enfoque no solo representa un aprendizaje para los franceses, sino que también establece una nueva dirección para la gestión de futuros Juegos.
Alemania, aunque no logró los primeros puestos del medallero, se destacó con un total de 26 medallas, lo que la posicionó en el quinto lugar del recuento general. La cobertura mediática estuvo marcada por la mezcla de espectáculos llamativos y experiencias cuanto menos inusuales, incluyendo la atención generada por el atuendo creado por Adidas, que fue objeto de críticas en múltiples frentes. La situación se tornó dramática ante las variadas caídas en las competiciones, que causaron tanto admiración como inquietud en el público.
Polonia tuvo un regreso triunfal, habiendo obtenido cuatro medallas, un notable incremento respecto a su desempeño en los Juegos de Pekín. El joven saltador de esquí Kacper Tomasiak fue el responsable de gran parte de este éxito, ganando medallas tanto en las pruebas individuales como en la modalidad de dúo. Sin embargo, no faltaron las quejas sobre el equipamiento inadecuado, lo que ha generado un debate acerca del apoyo institucional que reciben los deportistas.
Por otro lado, Portugal y Grecia enfrentan desafíos significativos en el ámbito de los deportes de invierno. La presencia portuguesa en este tipo de eventos es mínima, limitada por la falta de condiciones naturales favorables y una cultura deportiva que se centra más en deportes como el fútbol y el atletismo. En Grecia, debido a su escasa tradición olímpica invernal, el interés mediático fue mínimo, a pesar del significado histórico de su participación bajo la égida de la cultura olímpica.
Turquía, a pesar de no haber llevado a casa medallas, mostró un creciente interés institucional en los deportes de invierno, evidentemente reflejado en la mayor participación de atletas nacionales. La atención mediática se concentró en Fatih Arda İpcioğlu, un joven saltador de esquí que despertó esperanzas para el futuro olímpico del país en este deporte.
En el caso de los atletas rusos y bielorrusos, la controversia en torno a su participación se mantuvo vigente. A pesar de las sanciones impuestas, algunos compitieron como