El 5 de marzo de 2026, un ataque con drones iraníes en Najicheván, un exclave azerbaiyano, ha generado una fuerte condena de la comunidad internacional. A pesar de que Azerbaiyán había auxiliado a diplomáticos iraníes para salir de su territorio, un ataque violento ocurrió horas después, dejando a cuatro civiles heridos y dañando la infraestructura del aeropuerto.
El presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, calificó el incidente de un "acto de terror" y advirtió que Azerbaiyán responderá con firmeza a cualquier ataque futuro. La situación se está volviendo más tensa, especialmente después de que varios países de la región, como Qatar y Arabia Saudí, expresaran su preocupación por la estabilidad en el área. Arabia Saudí describió el ataque como "injustificable", lo que demuestra la postura unificada de muchos Estados en contra de las acciones de Irán.
Siete países europeos, incluidos Francia y Lituania, también han condenado el ataque, resaltando que cualquier escalada puede agravar la ya inestable situación en la región del Cáucaso Sur. Esto se produce en un contexto donde las tensiones entre Irán y Azerbaiyán son evidentes, y se teme que el conflicto pueda extenderse.
Las autoridades azerbaiyanas han intensificado sus medidas de seguridad. Se ha puesto al ejército en "plena disposición de combate" y se están consultando con aliados internacionales para determinar una respuesta a estos ataques. Además, se decidió evacuar al personal diplomático de Azerbaiyán en Irán y se cerró el tráfico transfronterizo entre ambos países.
El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, también criticó el ataque, destacando el peligro que Irán representa no solo para la región, sino para el mundo en general.
Asimismo, fuentes de la ONU en Bakú confirmaron que se ha ayudado a evacuar a miembros del personal de la ONU y sus familias de Teherán debido a las crecientes amenazas a la seguridad. Estos acontecimientos reflejan un aumento significativo en las tensiones regionales y el temor de que una confrontación más amplia pueda desencadenarse.
Tras este ataque, Azerbaiyán busca apoyo internacional y está evaluando nuevas medidas para garantizar la seguridad. Este tipo de incidentes resalta la fragilidad de las relaciones en la región, donde los conflictos históricos y las rivalidades políticas continúan complicando la paz y seguridad.
La comunidad internacional observa con atención cómo se desarrolla la situación, ya que un conflicto armado podría no solo afectar a los países involucrados, sino también tener repercusiones en todo el Cáucaso y más allá. Las acciones de Irán serán monitoreadas de cerca, y la respuesta de Azerbaiyán será crucial en los próximos días para evitar una escalada mayor en el conflicto.