La Comisión Europea ha tomado la decisión de congelar los fondos destinados a la defensa de Hungría, dejando al país en una situación complicada mientras que otros estados miembros de la Unión Europea reciben apoyo financiero. Este movimiento se produce en un contexto de creciente tensión con Rusia y a pocos días de unas elecciones cruciales en Hungría.
Recientemente, la UE aprobó los planes de defensa para Francia y la República Checa, lo que les permitirá acceder a préstamos con intereses bajos bajo un programa llamado SAFE, diseñado para fortalecer la defensa de los estados miembros. Sin embargo, Hungría se queda fuera de esta iniciativa, lo que representa un gran inconveniente para su capacidad de rearmarse.
Con el programa SAFE, los países miembros pueden recibir financiación a mejores condiciones que si se endeudaran en los mercados de capitales. Francia podrá pedir prestados 15,000 millones de euros, mientras que la República Checa podrá solicitar 2,000 millones. Hungría, por su parte, tenía un plan de defensa valorado en 17,400 millones de euros que todavía está en espera de aprobación.
Fuentes cercanas al tema han indicado que Hungría todavía no ha logrado que su plan sea aprobado. De hecho, el gobierno húngaro ha solicitado una actualización a la Comisión Europea sobre el estado de su propuesta. Este retraso en la aprobación de su plan es una gran inquietud para Budapest, especialmente con las elecciones generales a la vista.
Las relaciones entre el gobierno de Viktor Orbán y la UE se han deteriorado en los últimos meses. La situación se complicó aun más tras reportes de que el ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, había compartido información sensible con funcionarios rusos durante reuniones de la UE. La Comisión ha tildado estas acusaciones de