El arroz es muy importante en Camerún. Representa más de la mitad de las importaciones de cereales del país. En enero de 2023, el Gobierno camerunés anunció una política para hacer que el país sea autosuficiente en producción de arroz, un alimento básico para la población. En la región Noroeste, los agricultores están trabajando duro para cumplir estas promesas.
En Camerún, arroz es uno de los alimentos más consumidos. La demanda nacional es alta porque el país tiene más de 30 millones de habitantes. En 2023, cada persona consume alrededor de 25 kg de arroz al año, y se estima que el total de la demanda es de más de 600,000 toneladas anuales. Sin embargo, a pesar de que el consumo sigue aumentando, la producción local no es suficiente. En los primeros diez meses de 2022, Camerún importó más de 650,000 toneladas de arroz, lo que costó más de 160,000 millones de francos CFA (equivalente a 282 millones de dólares).
Para cambiar esta situación, el Gobierno ha decidido aumentar la producción de arroz con un presupuesto de 385,000 millones de francos CFA (677 millones de dólares). El objetivo es triplicar la producción nacional a 460,000 toneladas para 2027 y a más de 750,000 toneladas para 2030. Esto permitiría lograr una autosuficiencia del 97%. Sin embargo, los agricultores enfrentan muchos problemas como caminos en mal estado, semillas insuficientes y mercados desorganizados.
Felix Mangwa, Ayong Odette y Tanchia Ngwendoline son algunos de estos agricultores. En entrevistas, comparten sus esperanzas y dificultades para alcanzar la seguridad alimentaria en el país. Ellos sienten que la nueva política de arroz ha cambiado positivamente sus vidas. Felix explica que ahora el cultivo de arroz es su prioridad y más miembros de su familia están involucrados, lo que hace el trabajo más fácil.
Ayong menciona que esta decisión del Gobierno ha validado su elección de cultivar arroz. Tanchia dice que ha visto mejoras en sus ingresos, lo que ha permitido mejorar la calidad de vida de su familia. Sin embargo, a pesar del optimismo, los tres agricultores también enfrentan retos importantes. Felix comparte que el precio del arroz es muy bajo y que hay problemas con el acceso a semillas y tractores. Ayong añade que la falta de agua afecta la producción y que no hay un sistema de comercialización organizado.
La situación se complica aún más durante la temporada de lluvias. Las carreteras se vuelven intransitables, lo que hace difícil transportar la cosecha. Además, la falta de infraestructura adecuada genera grandes pérdidas después de la cosecha, y los agricultores dependen en gran medida de trabajo manual.
A pesar de este panorama complicado, desde que se anunció la nueva política, los agricultores tienen acceso a programas y organizaciones que les ofrecen apoyo, pero este apoyo no es suficiente. También es importante tener en cuenta el cuidado del medio ambiente, ya que el riego eficiente es esencial para tener buenos cultivos. Algunos agricultores están participando en actividades comunitarias para mantener los recursos de agua y cuidar de sus tierras.
Los agricultores tienen muchas ideas para mejorar la situación. Felix sugiere invertir en infraestructura, como caminos y almacenes, y en un mercado estructurado. Ayong habla de la importancia de hacer que los mercados sean más accesibles y Tanchia cree que el Gobierno debe fomentar el consumo de arroz local y promover la mecanización. En resumen, aunque hay una voluntad política para mejorar la producción de arroz en Camerún, aún se necesita más inversión y apoyo para lograr una verdadera autonomía en este sector.