Durante un panel en la recientemente celebrada 18ª Conferencia Europea del Espacio, el comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, hizo hincapié en la actual imposibilidad de la Unión Europea (UE) para reemplazar el sistema de satélites Starlink de Elon Musk. A pesar de los desafíos, aseguró que la UE está avanzando en el desarrollo de sus propias capacidades espaciales, particularmente a través de iniciativas como IRIS², un ambicioso proyecto que consiste en una constelación multiorbital de 290 satélites, previsto para operar alrededor de 2029.
Kubilius señaló que la dependencia de EE.UU. para la seguridad espacial es una realidad ineludible. En este sentido, mencionó que, con el programa de Comunicaciones Gubernamentales por Satélite de la Unión Europea (GOVSATCOM), la UE ha dado un paso significativo hacia la conectividad por satélite, lo que marcará el inicio de su independencia en este ámbito. Sin embargo, reconoció que por el momento, las capacidades de GOVSATCOM son limitadas en comparación con lo que se espera de IRIS².
El comisario enfatizó la necesidad de un enfoque pragmático en cuanto a la defensa y seguridad europea, especialmente ante las amenazas geopolíticas. Recalcó que, dadas las recientes prioridades de EE.UU. en su estrategia de defensa, es fundamental que Europa desarrolle sus propias capacidades. Esta toma de conciencia es crucial en un contexto en el que se pide a los países europeos asumir un mayor rol en su propia defensa.
Kubilius abordó what he termed como “habilitadores estratégicos”, es decir, aquellos recursos y capacidades que son esenciales para la defensa, donde la dependencia de EE.UU. es notable. Esto incluye, entre otros, los servicios espaciales y logísticos que permiten operar eficazmente en un entorno militar moderno. La construcción de estas capacidades propias es vista como una urgencia vital por parte de la UE.
En cuanto a los retos en materia de defensa convencional, Kubilius admitió que actualmente la UE no puede igualar el respaldo militar de EE.UU., que todavía cuenta con alrededor de 100,000 soldados en el continente. Este despliegue es clave en la estructura de defensa europea y juega un rol crucial en la seguridad colectiva del bloque. Se refirió a la fragmentación de los 27 ejércitos europeos como una debilidad, sugiriendo que podría resultar complicado sustituir las capacidades efectivas de un ejército cohesionado.
Además, remarcó que las fuerzas armadas europeas deben estar preparadas para responder ante una agresión de Rusia, a quien calificó como la mayor amenaza convencional en Europa. Resaltó que, aunque existen experiencias acumuladas a partir del conflicto en Ucrania, las fuerzas europeas aún carecen de la solidez y experiencia de un ejército entrenado y cohesionado.
Finalmente, Kubilius subrayó la importancia de integrar las capacidades ucranianas, que han sido probadas en combate, con las de Europa. Esto no solo se trata de incrementar el gasto en defensa, sino también de fomentar una colaboración efectiva que fortalezca a la UE frente a futuros desafíos militares.