Italia ha tomado decisiones importantes después de disturbios en Turín. Durante estos enfrentamientos, más de cien policías resultaron heridos, y uno de ellos fue golpeado con un martillo por manifestantes. La primera ministra, Giorgia Meloni, describió el acto como un "intento de asesinato".
La policía detuvo a tres hombres por su participación en los hechos violentos que ocurrieron durante una manifestación por un centro social cerrado. Uno de estos hombres fue identificado gracias a videos de la manifestación. Además, más de 20 personas fueron denunciadas por llevar objetos peligrosos y disfrazarse para evitar ser reconocidos.
La violencia se desató cuando un grupo de alrededor de 1,500 manifestantes atacó a las fuerzas de seguridad. Lanzaron botellas, piedras y otros objetos. También incendiaron contenedores de basura y un coche de policía. La situación fue preocupante y llevó al gobierno a pensar en nuevas medidas de seguridad.
La primera ministra Meloni anunció que se aprobarían leyes más estrictas. Estas leyes podrían incluir la detención de personas violentas por al menos 12 horas y restricciones en la venta de cuchillos a menores. También quieren que la legítima defensa aplique no solo a la policía, sino a todos los ciudadanos.
El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, hablará con el Parlamento sobre estos eventos. Meloni y otros miembros del gobierno han llamado a estos disturbios "terrorismo urbano" y quieren actuar rápido para evitar más violencia.
A pesar de las críticas por la respuesta del gobierno, muchos líderes políticos han condenado la violencia. El presidente Sergio Mattarella mostró su apoyo a los policías heridos y a las fuerzas de seguridad.