En un movimiento que podría alterar significativamente el equilibrio geopolítico y la infraestructura digital, Irán ha sugerido la posibilidad de imponer tarifas a los cables submarinos que transitan por el estratégico estrecho de Ormuz. Según informes de medios afines al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), esta propuesta se justifica en la supuesta soberanía de Teherán sobre esta vital vía marítima, que no solo representa un cruce crucial para el transporte de petróleo, sino que también es fundamental para la conectividad digital mundial.
La agencia de noticias Tasnim ha manifestado que Irán podría beneficiarse de ingresos multimillonarios a través de la implementación de cánones de tránsito a los consorcios que operan estos cables de fibra óptica. Proponen, además, que empresas tecnológicas de renombre como Google, Meta, Microsoft y Amazon operen bajo las regulaciones iraníes. Mostafa Taheri, un diputado del Parlamento, ha estimado que estos ingresos podrían ascender a 15.000 millones de dólares, lo que representaría una fuente de recursos considerable en el contexto económico actual de Irán.
Junto con la imposición de tarifas, los medios vinculados al CGRI también han sugerido que Irán podría asumir el control del tráfico de datos que se desplaza por los cables submarinos. Este manejo incluiría no solo servicios de mensajería financiera como SWIFT, sino también la mayor parte del tráfico de internet. Al menos siete cables de comunicación esenciales que sirven a los países del golfo Pérsico cruzan el estrecho, consolidando su importancia dentro de la infraestructura digital internacional.
Sin embargo, la base legal de estas propuestas parece ser endeble. Los medios iraníes aluden a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM), que podría dar sustento a sus pretensiones de jurisdicción sobre el lecho marino del estrecho. No obstante, la CNUDM defiende el derecho al paso en tránsito, lo cual garantiza la continuidad del tráfico marítimo y de las comunicaciones internacionales. Aunque Irán ha firmado esta convención, nunca la ha ratificado, lo que añade una complejidad adicional a sus aspiraciones.
Los cables submarinos son propiedad de consorcios internacionales, y cualquier intento de imponer impuestos o control sobre ellos probablemente desencadenaría una fuerte reacción política y legal a nivel internacional.
La naturaleza de estas propuestas no es casual, ya que Teherán ha estado implementando restricciones sobre el acceso de su población a internet, un fenómeno que arrojó luz sobre la represión interna vinculada a las protestas que han tenido lugar en el país. Desde el inicio del conflicto con Estados Unidos e Israel en febrero, el control estatal sobre el acceso digital se ha intensificado. NetBlocks reportó que las restricciones de internet han alcanzado su día 76, creando un entorno donde la vigilancia y la corrupción prevalecen en lugar de una conectividad abierta y segura. El ministro de Comunicaciones de Irán admitió que cerca de 10 millones de ciudadanos dependen de un acceso estable a internet para sobrevivir, y que las restricciones equivalen a pérdidas diarias de alrededor de 600.000 millones de tomans para las empresas.
Las propuestas para cobrar tarifas por el tránsito de los cables submarinos reflejan una tendencia más amplia de tratar la infraestructura digital como un medio de control estatal. La geografía del estrecho, que separa Irán de Omán y tiene, en su parte más estrecha, una distancia de apenas 22 kilómetros, es emblemática de su relevancia. En circunstancias normales, casi una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo pasa por esta vía, lo que subraya aún más la importancia de su control.
La situación se complica en el contexto de la guerra, donde Irán cerró el estrecho a la navegación comercial, lo que condujo a un aumento drástico en los precios energéticos. A su vez, la Marina estadounidense implementó un bloqueo en los puertos iraníes, exacerbando las tensiones regionales. Aunque un alto el fuego ha estado vigente desde el 8 de abril, su naturaleza es precaria, y el ex-presidente Donald Trump lo calificó de tener solo un “1% de posibilidades” de perdurar.
En este escenario, las implicaciones de las propuestas de Irán son vastas. No solo afectan a la economía global y a la seguridad regional, sino que también podrían cambiar dramáticamente la dinámica de la gestión de la infraestructura digital y de datos en una era donde la conectividad y el acceso a la información son más críticos que nunca.
Discussion questions
- ¿Qué impactos podría tener la imposición de tarifas en los cables submarinos de Irán en la economía global y en el comercio internacional?
- ¿De qué manera las propuestas de Irán reflejan un intento de controlar el acceso a la información y la infraestructura digital dentro de su territorio?
- ¿Cómo podrían reaccionar las empresas tecnológicas internacionales si Irán implementa su propuesta y supone un costo operativo adicional para ellas?
- ¿Cuál es la importancia del estrecho de Ormuz en el contexto geopolítico actual y cómo afecta esto a la estabilidad regional?
- ¿Qué implicaciones legales podrían surgir a nivel internacional si Irán intenta ejercer control sobre los cables submarinos que transitan por su jurisdicción?