El Gobierno de Irán ha decidido aumentar el salario mínimo en un 60% para afrontar el creciente descontento social causado por la complicada situación económica del país. Esta medida, sin embargo, se considera insuficiente en un contexto donde la inflación de alimentos alcanza el 90% y el país enfrenta un conflicto abierto. El ministro de Trabajo, Ahmad Meydari, anunció que el salario mínimo pasará de 103 millones de riales (aproximadamente 67,5 euros) a 166 millones de riales (cerca de 109 euros) mensuales.
Este aumento, que se aplicará el 20 de marzo, coincide con el inicio del Año Nuevo persa y es un intento por parte del gobierno de estabilizar la sociedad, tras meses de protestas provocadas por la crisis económica. Las manifestaciones a principios de 2026 llevaron a una fuerte represión por parte de las autoridades, resultando en un alto número de víctimas. Ante esta situación, el régimen iraní ha optado por aumentar el salario mínimo como respuesta a la presión de sindicalistas y ciudadanos que exigen medidas efectivas para combatir la inflación.
La depreciación del rial también ha afectado severamente el poder adquisitivo de los trabajadores, quienes ahora encuentran que los productos básicos son cada vez más difíciles de pagar. Aunque este ajuste salarial es significativo, aún queda por debajo de los 580 millones de riales (380 euros) que se estiman necesarios mensualmente para cubrir las necesidades básicas de una familia. Grupos sindicales habían solicitado un aumento mayor, de al menos 600 millones de riales.
El panorama económico de Irán es desalentador, con una inflación que alcanzó un 68,1% en febrero, el índice más alto desde la Segunda Guerra Mundial. Esto ha resultado en aumentos dramáticos en los precios de los alimentos, como el pan y los cereales, que han incrementado un 142%, y la carne, que ha registrado un 117% de aumento. En consecuencia, muchas familias iraníes se ven obligadas a reducir su consumo de proteínas, lo que afecta su salud y bienestar.
A pesar del aumento del 60% en el salario mínimo, la situación persiste debido a las sanciones impuestas y a la guerra que afecta la economía y las cadenas de suministro. Con el objetivo de proporcionar un alivio temporal a los trabajadores, este aumento podría perder impacto rápidamente si no se implementan reformas profundas que limiten las sanciones impuestas internacionalmente y estabilicen el rial.
La historia económica de Irán ha sido marcada por crisis y conflictos, desde la ocupación anglosoviética en la década de 1940, cuando la población sufrió penurias extremas. Hoy, las familias deben enfrentar nuevamente desafíos económicos, provocando preocupaciones sobre el futuro y la sostentabilidad de sus medios de vida.