Mientras la comunidad internacional dirige su mirada hacia la escalofriante escalada militar entre Irán y Estados Unidos, el régimen teocrático de Teherán ha intensificado su represión contra su propia población. Este fenómeno ha suscitado serias inquietudes entre los defensores de los derechos humanos.
Mahmood Amiry-Moghaddam, director de la organización Iran Human Rights, expresó su profunda preocupación por la situación de los derechos humanos en Irán: “Las ejecuciones diarias de prisioneros políticos, manifestantes y personas acusadas de espionaje son extremadamente alarmantes”. Desde el inicio de las hostilidades a finales de febrero, Irán ha aumentado su visibilidad en el escenario internacional, principalmente a raíz de eventos geopolíticos significativos, incluyendo el bloqueo del estrecho de Ormuz, crucial para el transporte de petróleo y que impacta directamente el suministro energético global. Sin embargo, la situación interna del país ha quedado relegada a un segundo plano en los medios.
El director de Iran Human Rights advirtió que “la república islámica está capitalizando la falta de vigilancia internacional para llevar a cabo ejecuciones con el menor costo político posible”. En efecto, 2026 ha registrado el número más elevado de ejecuciones en tres décadas, alcanzando la fatídica cifra de 1.639, la más alta en 35 años. Así, la atmósfera en Irán se ha vuelto opresiva y temerosa, con un notable incremento en los arrestos de ciudadanos.
Según las declaraciones del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, cerca de 4.000 iraníes han sido detenidos bajo el pretexto de “motivos de seguridad”. Además, se han documentado al menos 21 ejecuciones en este contexto. Zia Nabavi, un prominente activista estudiantil, reflexionó sobre el efecto devastador que estas ejecuciones sucesivas tienen sobre los prisioneros políticos, sugiriendo que tales actos generan un ambiente de terror en las instituciones penitenciarias.
La represión ha alcanzado niveles alarmantes. Desde finales de febrero, el acceso a Internet ha sido drásticamente restringido, afectando la posibilidad de comunicación tanto dentro como fuera del país. El régimen se ha dedicado a intensificar la persecución contra tecnologías como VPN y terminales satelitales, que permiten a los usuarios evadir la censura estatal. Saeid Dehghan, abogado de derechos humanos basado en Canadá, comentó que, “gracias a la colaboración con colegas en Irán, hemos sabido que se ha acelerado la tramitación de casos judiciales contra prisioneros políticos, volviéndose cada vez más opaco”. Dehghan subrayó que estas medidas permiten la rápida ejecución de sentencias de muerte.
La situación de los abogados defensores también es crítica. Muchos han sido arrestados o citados, mientras el sistema de seguridad intimida y silencia a aquellos que osan levantar la voz. Un caso notable es el de Narges Mohammadi, nobel de la paz, quien enfrenta problemas cardíacos y se halla en estado crítico en prisión, lo que pone de manifiesto la naturaleza inhumana de las condiciones carcelarias.
Dehghan también argumentó que otros prisioneros con condiciones graves deberían tener acceso a la libertad condicional, conforme a la legislación de la República Islámica. Advirtió sobre el peligro de un patrón repetitivo que se vislumbra en la república islámica, similar a lo sucedido en la década de 1980, cuando miles de prisioneros políticos fueron ejecutados al término de la guerra entre Irán e Irak. En la actualidad, cientos de manifestantes detenidos durante las movilizaciones de enero enfrentan cargos que podrían resultar en la pena capital.
Amiry-Moghaddam concluyó enfatizando la urgente necesidad de que la comunidad internacional priorice la cuestión de los derechos humanos en Irán durante sus negociaciones con el régimen teocrático: “El cambio fundamental, en última instancia, lo logrará el propio pueblo de Irán”, sentenció.
Discussion questions
- ¿Qué papel debería jugar la comunidad internacional en la defensa de los derechos humanos en Irán, y por qué es importante que no se ignore esta cuestión durante negociaciones geopolíticas?
- ¿Cómo afecta la represión interna de un país a su imagen internacional y a su capacidad para negociar acuerdos externos?
- ¿Qué estrategias podrían adoptar los defensores de los derechos humanos para aumentar la visibilidad y obtener apoyo internacional frente a situaciones de represión como la que se vive en Irán?
- Considerando la historia de las ejecuciones en Irán, ¿cuáles crees que son las conexiones entre el pasado y la situación actual en el contexto de la represión política?
- ¿Qué impacto puede tener la restricción del acceso a Internet en el activismo y en la comunicación de las personas dentro de regímenes autoritarios como el de Irán?