En Irán, tres hombres fueron ejecutados el pasado jueves por su participación en las protestas que ocurrieron en enero. Entre estos hombres había un joven campeón de lucha libre, lo que ha generado mucha preocupación entre los defensores de los derechos humanos. Las acusaciones contra ellos incluían el asesinato de policías y acciones contra el gobierno.
Estas ejecuciones son las primeras que se llevan a cabo en el contexto de las manifestaciones que empezaron en diciembre del año pasado debido al aumento del costo de vida. Las autoridades han informado que estas manifestaciones se volvieron violentas, y han culpado a Estados Unidos e Israel por la situación.
Organizaciones como Amnistía Internacional han denunciado que los tres hombres, identificados como Mehdi Ghasemi, Saleh Mohammadi y Saeed Davoudi, no tuvieron un juicio justo. Según los informes, confesaron bajo tortura. Saleh Mohammadi, quien apenas cumplió 19 años, había representado a Irán en competencias internacionales de lucha. No recibió la defensa adecuada durante el proceso judicial.
La organización Iran Human Rights, con sede en Noruega, afirmó que estas sentencias de muerte son parte de una estrategia del gobierno para mantener el control y sembrar el miedo entre la población. Además, las ejecuciones se han incrementado durante este periodo de tensión en el país, que ha estado bajo el foco de la comunidad internacional debido a su situación de derechos humanos.
Po otro lado, las autoridades iraníes también llevaron a cabo la ejecución de Kouroush Keyvani, un hombre con doble nacionalidad iraní y sueca, acusado de espiar para Israel. Esto ha dejado a muchos países, incluido Suecia y miembros de la Unión Europea, muy preocupados y han condenado firmemente estas acciones.
Las protestas se intensificaron en enero, y miles de ciudadanos han alzado la voz contra el gobierno. Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, se han registrado más de 7.000 muertes relacionadas con las protestas, muchas de las cuales son de manifestantes. El gobierno iraní ha reconocido que más de 3.000 personas perdieron la vida, pero ha incurrido en una disminución de este número en relaciones públicas.
El actual clima político en Irán, donde se están llevando a cabo ejecuciones y la población siente el peso de la represión, es muy complicado. Según datos de los grupos de derechos humanos, Irán es el país con mayor número de ejecuciones en el mundo, solo superado por China. Las autoridades continúan advirtiendo que no habrá clemencia para quienes sean condenados por actos de violencia durante las protestas.