Teherán ha tomado una decisión que intensifica la tensión entre Irán y Europa al incluir a los Ejércitos de la Unión Europea en su lista de "grupos terroristas". Esta reacción se da tras la inclusión de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) en la lista de organizaciones terroristas por parte de la Unión Europea, hecho que se produjo a raíz de las violentas represiones de las protestas masivas en Irán.
La decisión de la UE, que tuvo lugar la semana pasada, responde a las brutales acciones ejercidas por el IRGC durante las manifestaciones, donde se han reportado miles de muertos, según diversos informes de derechos humanos. Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE han estimado que el número de víctimas podría ascender a 30.000, lo que subraya la severidad de la represión.
En este contexto, el portavoz del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, anunció que la IRGC, junto con todas las fuerzas armadas de la UE, serían consideradas como grupos terroristas bajo una ley de 2019 que otorga a Irán la capacidad de responder a tales designaciones. Este tipo de respuesta no es novedosa, pues Estados Unidos fue el primero en clasificar a la IRGC como organización terrorista durante la presidencia de Donald Trump.
Las críticas dentro de Irán contra la UE resuenan intensamente. El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, catalogó la acción europea como un "grave error estratégico", argumentando que la medida solo servía para satisfacer los intereses de Estados Unidos. En ese sentido, Ghalibaf afirmó que Europa actúa como un mero apéndice de las decisiones estadounidenses, manifestando que las acciones de la UE son interpretadas como una búsqueda desesperada de aprobación por parte de su "amo", es decir, Estados Unidos.
En la respuesta pública a estas designaciones, algunos diputados iraníes han protestado vistiendo uniformes de la Guardia Revolucionaria e incluso han participado en actos donde se coreaban eslóganes como "Muerte a América" y "Muerte a Israel", evidenciando la indisimulada animosidad que sienten hacia las potencias occidentales.
La IRGC, que juega un papel crucial en la represión de la disidencia en Irán, tiene un amplio historial de violencia. La muerte de Jina Mahsa Amini en 2022 es un caso emblemático; la joven, detenida por la policía de la moral por supuestamente infringir el código de vestimenta, falleció tras ser golpeada durante su arresto, lo que desató un ola de protestas. Estas manifestaciones, que se transformaron en un movimiento internacional de solidaridad, fueron impulsadas bajo el lema "Jin, Jiyan, Azadî" o "Mujer, vida, libertad", y se convirtieron en un símbolo de resistencia contra la opresión estatal.
Las actuales tensiones marcan un momento crítico en las relaciones entre Irán y la Unión Europea. La clasificación de la IRGC como grupo terrorista ha sido un tema controvertido y debatido en profundidad en la política europea antes de que llegara a concretarse. Con la imponente sombra de la violencia en Irán, se hace evidente que las decisiones sobre la seguridad y la diplomacia en esta región del mundo se tornan cada vez más complejas. Por su parte, las reacciones de Irán parecen indicar que no habrá una disminución en su postura desafiante frente a lo que percibe como provocaciones externas.
Los analistas advierten que esta escalada podría traer consecuencias adversas para las futuras negociaciones entre Irán y la comunidad internacional, especialmente en un momento crítico donde la atención se centra en encontrar un camino viable hacia la estabilización en la región. El dilema que plantea esta situación es si el diálogo puede prevalecer sobre la hostilidad en un ambiente que se ha vuelto cada vez más incierto.