Inundaciones en Marruecos
El norte de Marruecos está atravesando una situación crítica debido a graves inundaciones. Las intensas lluvias, que han alcanzado más de 600 mm desde septiembre de 2025, han provocado que el río Lucus se desborde, afectando especialmente a la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas.
Las autoridades han indicado que más de 50,000 personas se han visto desplazadas por las inundaciones, lo que representa casi la mitad de la población de Alcazarquivir. La situación ha llevado al cierre de escuelas y ha limitado severamente el acceso a la ciudad. Además, varios barrios sufren cortes de electricidad, complicando aún más las condiciones de vida de los residentes.
Uno de los factores que ha contribuido a la gravedad de la situación es la suelta controlada de la presa de Oued Makhazine, que ya ha alcanzado su máxima capacidad. Debido a esto, el Ejército marroquí ha desplegado equipos de rescate y helicópteros para llevar a cabo evacuaciones y establecer barreras que impidan las crecidas de agua.
A pesar de que las lluvias continúan, hasta ahora no se han reportado víctimas mortales. Se están realizando evacuaciones urgentes en áreas cercanas al río Sebú, ya que se prevé más lluvia. Las autoridades han comenzado a instalar campamentos para alojar a las familias desplazadas. Estas tiendas, que pueden albergar a unas 3,000 personas, están siendo conectadas a servicios de agua, electricidad y saneamiento.
El trabajo de los equipos de protección civil es crucial en este momento, ya que el acceso a las áreas más afectadas sigue siendo limitado. Ellos están haciendo todo lo posible para garantizar la seguridad de los afectados mientras las condiciones climáticas siguen siendo difíciles.
Las inundaciones han puesto de manifiesto la necesidad de mejorar la infraestructura y la preparación ante desastres naturales en la región. También ha planteado preguntas sobre la gestión del agua en un contexto donde los cambios climáticos continúan afectando los patrones de lluvia y sequía en diversas partes del mundo.
Este evento demuestra cuán vulnerable puede ser una comunidad ante la fuerza de la naturaleza, pero también destaca la importancia de la intervención rápida y coordinada de las autoridades y organismos de emergencia para mitigar los efectos de tales desastres. La situación sigue siendo monitoreada y se espera que las autoridades continúen trabajando arduamente para restaurar la normalidad en las áreas afectadas.