La inauguración de la 61ª Bienal Internacional de Arte de Venecia, que tuvo lugar el 9 de mayo de 2026, fue un evento teñido de controversia y movilización social. Por primera vez en la historia de la Bienal, los trabajadores decidieron declarar una huelga, protestando por la controversia derivada de la participación de Israel en este prestigioso certamen. La huelga marcó el inicio de un clima tenso, cerrando veinte pabellones justo antes de la apertura al público.
La afluencia de aproximadamente dos mil manifestantes a lo largo de Via Garibaldi evidenció la magnitud del descontento, que se dirigió en masa hacia el Arsenale, enérgicamente protestando contra la presencia del pabellón israelí, al que se referían despectivamente como "el pabellón del genocidio", a raíz de los enfrentamientos bélicos en Gaza. En un momento culminante de esta jornada, se produjeron momentos de tensión en el Campo della Tana, donde la policía se vio obligada a intervenir para contener a los manifestantes que intentaban cruzar los bloqueos de seguridad.
La situación se complicó aún más con la reactivación temporal del pabellón de Rusia, lo que despertó reacciones contundentes por parte de la Unión Europea. Desde Bruselas, se amenazó con retirar financiación al evento si se percibía que la plataforma cultural veneciana legitimaba las acciones del Kremlin. Este posicionamiento llevó a la Bienal a enunciar que el pabellón ruso permanecería cerrado durante el evento, permitiendo solo la visualización de las obras a través de las ventanas, y reflejó una presión financiera que podía comprometer los presupuestos del evento.
En el contexto de esta agitación, el cierre de pabellones nacionales en solidaridad con la protesta contra Israel se hizo evidente, con países como Austria, Bélgica, España y Turquía decidiendo suspender sus actividades. La coalición ANGA enfatizó que su decisión iba más allá de un simple acto de rebeldía: era un rechazo contundente a la complicidad con estructuras políticas que perpetúan crisis de tal magnitud.
El viceprimer ministro italiano, Matteo Salvini, realizó una visita a la Bienal, describiendo su presencia como un homenaje al arte, desmarcándose de cualquier boicot político. A su llegada, afirmó que el arte es libre y que su propósito era contribuir a pacificar las discusiones en torno al evento. No obstante, sus comentarios sobre los manifestantes, tildándolos de equivocados, generaron reacciones entre los asistentes.
Por su parte, el Ministro de Cultura italiano, Alessandro Giuli, decidió boicotear la inauguración tras un intenso tira y afloja con la organización del evento. A pesar de su decisión, buscaba honrar el arte italiano, aunque no había aclarado sus intenciones de reunirse con el presidente de la Bienal, Pierangelo Buttafuoco, en medio de un ambiente institucional desolado.
La jornada concluyó con la inauguración del pabellón italiano, quedando marcado por la notable ausencia de figuras políticas significativas, lo que resaltó aún más las divisiones entre Giuli y Buttafuoco. En contraste, otros líderes como el alcalde de Venecia, Luigi Brugnaro, acompañaron la inauguración del nuevo pabellón, mostrando apoyo en medio de un clamor cuya resonancia se extendió mucho más allá de la Bienal.
A medida que la Bienal prosigue hasta finales de noviembre, su desarrollo y las tensiones subyacentes tienen el potencial de influir en el discurso artístico y político a lo largo de Europa. La atmósfera de protesta y diálogo continuar alimentando debates sobre el papel del arte en contextos de conflicto y la responsabilidad de las instituciones culturales ante desafíos globales.
Discussion questions
- ¿Cómo crees que la protesta y la movilización social en eventos culturales como la Bienal de Venecia pueden influir en la percepción del arte y su papel en la sociedad?
- ¿Cuál es la responsabilidad de las instituciones culturales al enfrentar cuestiones políticas y conflictos sociales como los que se presentan en esta Bienal?
- ¿En qué medida la decisión de los países de cerrar sus pabellones en protesta puede ser vista como un acto de solidaridad y cómo impacta en la narrativa internacional sobre el conflicto en Gaza?
- ¿Cómo pueden los comentarios de figuras políticas, como los de Matteo Salvini, afectar la dinámica de eventos artísticos y las relaciones entre manifestantes y autoridades?
- ¿Qué importancia tiene el arte en la mediación de conflictos y en la promoción del diálogo entre diferentes perspectivas políticas y culturales en el contexto actual?