El pasado 27 de enero de 2026, durante una reunión comunitaria en Minneapolis, la congresista Ilhan Omar, de origen somalí y miembro del partido Demócrata, fue objeto de un ataque cuando un hombre le roció un líquido desconocido. Este incidente sucedió tras su firme declaración a favor de la abolición del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y una solicitud de destitución para la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, debido a la reciente violencia en la ciudad.
Omar, quien ha sido blanco de ataques personales en el pasado, afirmó su resiliencia tras el agresivo acto. "No dejo que los matones ganen", escribió en su cuenta de X, agradeciendo el apoyo de sus electores y reafirmando su compromiso con su trabajo. A pesar de que el agresor fue arrestado inmediatamente y procesado por agresión en tercer grado, la congresista continuó su exposición durante aproximadamente 25 minutos, demostrando su dedicación a la comunidad.
La Policía de Minneapolis identificó al atacante como Anthony Kazmierczak, de 55 años, quien utilizó una jeringuilla para perpetrar el ataque. Este hecho ha suscitado un debate sobre la seguridad en espacios públicos y el clima político en Estados Unidos.
Más allá de la agresión, el incidente llamó la atención de diversas figuras políticas, incluyendo al expresidente Donald Trump, quien insinuó que podría tratarse de un montaje por parte de Omar. Este tipo de comentarios refleja la delicada relación entre Omar y Trump, marcada por desacuerdos y una retórica cargada de ataques. En sus propias palabras, Omar ha enfrentado discriminación por sus orígenes, pero continúa abogando por los derechos de todas las comunidades, enfatizando su papel como una voz en contra de la opresión.
La extraordinaria realidad de enfrentarse a un ataque como el sufrido por Omar resalta la complejidad de la situación política en EE. UU., donde el activismo político puede atraer tanto apoyo como reacciones adversas. En este contexto, la congresista destaca por su valentía y su compromiso a seguir luchando por lo que considera justo, independientemente de las adversidades.