Hungría ha decidido bloquear el paquete de sanciones de la Unión Europea (UE) contra Rusia hasta que se restablezca el suministro de petróleo desde Ucrania, según anunció el ministro de Asuntos Exteriores, Péter Szijjártó. Este anuncio se produjo tras una reunión del Consejo de Seguridad Energética en Budapest, donde el primer ministro Viktor Orbán dejó claro que la situación actual no permitirá el apoyo a nuevas sanciones.
Según Szijjártó, Hungría no respaldará el 20º paquete de sanciones, cuyo debate está previsto para una reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la UE. Un nuevo punto de tensión es el oleoducto de la Amistad, que sufrió daños durante los ataques rusos y necesita ser reparado para reanudar el suministro de petróleo a Hungría.
El ministro húngaro de Asuntos Exteriores subrayó la importancia de tener precauciones, ya que tanto el pueblo húngaro como los ciudadanos de Transcarpatia podrían verse perjudicados por la interrupción del suministro de electricidad a Ucrania. Casi la mitad de las importaciones eléctricas de Ucrania provienen de Hungría, lo que hace que esta situación sea aún más compleja.
Orbán también destacó que el servicio de suministro de gasóleo, que se interrumpió esta semana, no se reanudará, y que la UE no facilitará el préstamo de guerra de 90.000 millones de euros que había sido previamente acordado para Ucrania. Esto marca un cambio significativo en la postura de Hungría respecto al apoyo a Ucrania en el contexto del conflicto actual.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania condenó las acciones de los gobiernos de Eslovaquia y Hungría, considerándolas como "ultimátums y chantajes" sobre el suministro de energía. El primer ministro eslovaco, Robert Fico, también se hizo eco de este sentimiento, afirmando que si no se reanuda el suministro de petróleo a Eslovaquia a través del oleoducto de amistad durante el lunes, pedirá a la compañía eléctrica correspondiente que interrumpa el suministro de electricidad de emergencia a Ucrania.
En este escenario, la tensión entre los países involucrados está en aumento, especialmente tras la interrupción de los suministros a Eslovaquia y Hungría por el oleoducto Druzhba, que se detuvo a finales de enero debido al mencionado ataque ruso. Ucrania sostiene que dicha suspensión de suministros está vinculada a la agresión continua de Rusia en la región.
Este contexto energético es crucial, no sólo para la política interna de estos países, sino también para la estabilidad efectiva de toda la región. Mientras tanto, la presión internacional sobre la UE para que tome medidas contundentes contra Rusia sigue aumentando, y la situación está lejos de resolverse.
En conclusión, el desenlace del conflicto y las decisiones que tomen Hungría y Eslovaquia respecto a sus suministros de energía y apoyos económicos a Ucrania son vitales tanto desde el punto de vista energético como político en este momento de crisis.