Desde el lunes 9 de febrero, España está experimentando una huelga de maquinistas que ha alterado significativamente el tráfico ferroviario en el país. Este paro, que durará hasta el miércoles 11 de febrero, afecta a los trenes de alta velocidad, media distancia y Cercanías, resultando en la cancelación de más de 330 servicios. Las operadoras Renfe, Ouigo e Iryo han suspendido trenes por los paros y por la aplicación de servicios mínimos. Esto ha llevado a muchos viajeros a cambiar su itinerario.
Para asegurar que se realicen los desplazamientos esenciales, la Secretaría de Estado de Transportes y Movilidad Sostenible ha establecido servicios mínimos. En el caso de Cercanías, el servicio se mantiene al 75% en las horas punta y al 50% durante el resto del día. En media distancia, circula el 65% de los trenes habituales y para los trenes de alta velocidad y larga distancia, los servicios mínimos cubren el 73% de los trayectos programados. Sin embargo, existen excepciones según las comunidades autónomas; por ejemplo, en Cataluña y el País Vasco, las autoridades locales determinan los servicios mínimos.
Renfe ha comunicado que los viajeros cuyos trenes se vean afectados pueden anular o modificar sus billetes sin cargos extras, independientemente de cómo compraron los billetes. Se aconseja consultar el estado de los servicios antes de dirigirse a las estaciones, ya que los horarios pueden cambiar durante el día.
Los sindicatos que convocaron esta huelga buscan mejorar las condiciones laborales y la seguridad en el sector. Este contexto es especialmente delicado, ya que el inicio del año estuvo marcado por varios accidentes ferroviarios, incluyendo uno de los más mortales en décadas, lo que ha intensificado la conversación sobre la seguridad en el transporte ferroviario en España.
Además, se han presentado quejas de varios maquinistas que, a pesar de estar contratados para realizar supervisiones en la red ferroviaria, no han podido trabajar durante largos períodos. Uno de ellos, llamado J.P., reveló que pasó 22 meses sin operar un tren. Esta situación provoca frustración y se suma a las críticas sobre la gestión del mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias, que algunos argumentan es descoordinada e ineficaz.
La flota de vehículos destinada para la supervisión de las vías no ha estado completamente operativa. Esto ha llevado a un requerimiento por parte de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, que ha señalado la falta de calendarios laborales que permitan a los maquinistas realizar su trabajo de manera adecuada. Este tipo de problemas subraya la necesidad de una mejor organización y planificación en el sector ferroviario español.