El 21 de febrero de 2026, España llevó a cabo un significativo homenaje al pueblo gitano. Este evento marca la culminación de las conmemoraciones del 600 aniversario de su llegada al país. El acto tuvo lugar en La Moncloa y fue presidido por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a activistas, artistas y representantes de la comunidad gitana.
La ceremonia comenzó de manera emotiva, con la interpretación del himno gitano 'Gelem, gelem', realizado por la cantaora Lela Soto y el guitarrista Diego del Morao. Desde el inicio, el tono del evento combinó la celebración cultural con un mensaje de reivindicación.
Carmen Santiago, vicepresidenta del Consejo Estatal del Pueblo Gitano, fue una de las oradoras más destacadas. Ella subrayó que “nuestra historia no está escrita en los libros de texto” y describió la difícil trayectoria del pueblo gitano. Este camino ha estado marcado por la persecución y la resistencia, transmitido de generación en generación sin un reconocimiento institucional significativo. Santiago enfatizó que el homenaje no solo es una celebración, sino también un recordatorio de los derechos que aún están pendientes.
Durante el evento, el artista Israel Fernández dirigió un emotivo tributo a Camarón de la Isla, acompañado por músicos como Diego del Morao, Ane Carrasco y otros. También se entregaron importantes condecoraciones en un reconocimiento a las figuras que han marcado tanto la cultura gitana como la lucha por sus derechos. Se otorgaron las órdenes de Alfonso X el Sabio y del Mérito Civil a cinco destacados individuos.
Entre los galardonados se encontraban el renombrado guitarrista Pepe Habichuela y la diseñadora Juana Martín, además de Lolita Flores, cuyo premio fue recogido por su hija Elena Furiase. Juan de Dios Ramírez Heredia, el primer diputado gitano en el Congreso, también recibió reconocimiento por su papel crucial en la historia política de la comunidad. Además, Emilio Fernández, conocido como Caracafé, recibió un premio por su trabajo con menores en riesgo a través de la Fundación Alalá, y Teresa Peña, La Lebrijana, fue reconocida por sus años de dedicación a la difusión del flamenco.
A pesar de que el homenaje significó el cierre de un año de conmemoraciones y un reconocimiento a la contribución del pueblo gitano a la cultura española, los discursos del acto recordaron que el reconocimiento simbólico no es suficiente. Aún se observa que la comunidad gitana enfrenta altos índices de exclusión social en el país. Los homenajeados hicieron hincapié en que este evento debe ser un paso hacia la igualdad real, ya que seis siglos de historia compartida no deberían traducirse solamente en palabras, sino también en acciones concretas.
En resumen, el homenaje al pueblo gitano no solo celebró su rica cultura, sino que también planteó la importante necesidad de abordar y corregir las injusticias sociales que persisten hoy. Este evento, por lo tanto, fue tanto una celebración de su historia como una exigencia para avanzar hacia un futuro más justo e igualitario.